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jueves, 28 de octubre de 2010

ZULMA ESPÍNOLA GONZÁLEZ - LAS REFORMAS DURANTE 35 AÑOS DE GOBIERNO DE ALFREDO STROESSNER / Fuente: HISTORIA ECONÓMICA DEL PARAGUAY (1811-2010) - COLECCIÓN : LA GRAN HISTORIA DEL PARAGUAY, 20 / EDITORIAL EL LECTOR, 2010.



LAS REFORMAS DURANTE 35 AÑOS DE GOBIERNO DE ALFREDO STROESSNER


LAS REFORMAS DURANTE 35 AÑOS DE GOBIERNO DE ALFREDO STROESSNER
Una muy discutida etapa política vivió el Paraguay desde el año 1954 con la presidencia del Gral. Alfredo Stroessner, quien gobernó hasta el 3 de febrero de 1989, fecha de su destitución por un golpe militar. Treinta y cinco años de gobierno se sintetizan en una tasa promedia de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) del 5,17%, resultante del beneficio del auge económico durante la construcción de Itaipú. En 1959 y 1960, así como en 1982 y 1983 se tuvieron tasas negativas por los efectos de crisis internacionales. Con la construcción de Itaipú se llegó a tener una tasa récord máxima de crecimiento único para el Paraguay de 14% en 1977 y de más del 10% en los sucesivos años. Desde 1982, el crecimiento del PIB nunca se recuperó totalmente y la baja económica condujo a la decadencia política.
En la década de 1950, según los censos del periodo, más del 6 de la población paraguaya estaba compuesta por peones rurales campesinos, mientras que sólo 1.500 propietarios eran los dueños del 85% de las tierras cultivables. Por su parte, la industria paraguaya era casi inexistente, y sólo se elaboraban algunos bienes derivados de la producción agropecuaria. En este escenario se introducen varias reformas económicas que descansaron más bien en el desarrollo de infraestructuras y sendos planes de desarrollo.
El gobierno de Stroessner heredó una economía agrícola primaria, un sector industrial casi inexistente. Por otra parte, el reducido mercado interno -por entonces, Paraguay contaba sólo con 1.500.000 habitantes- desalentó los negocios industriales. A fin de alentar al sector agropecuario se crean colonias agrarias. Cuando en 1963, el Instituto de Reforma Agraria es sustituido por la Ley No. 852 en el Instituto de Bienestar Rural, el gobierno de Stroessner encauzaba su proceso de reforma en base al bienestar rural, aunque en la práctica la reforma no logró sus propósitos, razón por la que la pobreza rural siguió en aumento.
Complementariamente a esto y en virtud al Decreto-Ley N° 281 del 14/03/1961 se creó el Banco Nacional de Fomento e inició sus operaciones según el Decreto W19.158 del 15/11/1961 con el objeto principal el desarrollo intensivo de la economía, para cuyo efecto promoverá y financiará programas generales y proyectos específicos de fomento de la agricultura, la ganadería, la silvicultura, la industria y el comercio de materias y productos originarios del país. Entre sus funciones figuran operaciones de desarrollo, y operaciones de créditos al sector agropecuario sumadas a las comerciales y de ahorro, que lo sitúa además como un banco comercial del sistema.
Para entender porque el proceso de reforma económica durante esta etapa descansaba en la infraestructura, cabe mirar al entorno internacional con la expansión de los principios de la llamada economía de enclave y el fuerte apoyo de Estados Unidos a Latinoamérica. La economía de enclave hace referencia a la presencia de capital monopolista (nacional o extranjero) en un ambiente económico y social mucho menos desarrollado. En el caso Paraguay podríamos hablar el nacimiento de este sistema económico a partir de 1955, donde se empezó a gestar marcos institucionales y legales que ayudaban a la venida de capitales extranjeros. Y en este contexto, en 1955 se promulgó una ley con tratamiento preferencial al capital extranjero y en la que las de de origen estadounidenses fueron las principales beneficiadas por la medida.
Por otro lado, en el año 1960, y con el nuevo escenario de política económica internacional con Estados Unidos surgiendo como potencia económica y política, el presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy propuso el programa para el desarrollo socioeconómico de Latinoamérica denominado "Alianza para el Progreso" que fuera aprobado por la Organización de Estados Americanos (excepto Cuba) el 17 de agosto de 1961, en la conferencia que tuvo lugar en Punta del Este (Uruguay). Se previó una inversión de los 20.000 millones de dólares previstos para la región latina y Paraguay figuraba como uno de los beneficiarios.
Otra faceta interesante de este periodo es el control de precios mediante la adopción del tipo de cambio fijo para la relación Guaraní- dólar. Las estadísticas reflejan que las cotizaciones en el mercado libre del año 1960 a 1975 es de G. 123.60 por dólar, figurando en estadísticas oficiales la suma de G. 126 por dólar. Desde julio de 1975 se eliminan las cotizaciones del tipo comprador y vendedor adoptándose un tipo de cambio único (Resolución N°- 23 Acta 110 del 27/06/1975, del BCP). Así desde los años 1976 a 1983 se cuenta con el tipo de cambio de G. 126 por dólar. En el año 1973 el dólar devaluado a nivel mundial producía un gran debacle económico y en ese escenario se realiza una segunda reforma monetaria que fue más bien institucional. Se promulgaron nuevas leyes para el Banco Central del Paraguay (Ley 417/73) y la Ley 771/73 de Bancos y otras entidades bancarias y que estuvieron vigentes hasta el cambio por la crisis bancaria de mediados de los 90..
Una forma más descriptiva para analizar el comportamiento del crecimiento en estos 35 años es dividiendo la serie en etapas a fin de cuantificarlo. La primera comprende los años 1962 a 1973, con un crecimiento del PIB promedio de 4,9% caracterizándose por el auge de la expansión de la frontera agrícola (cultivo de la soja y el algodón) más algunas inserciones en el campo del comercio y las actividades relacionadas con el turismo. El segundo periodo comprende los años 74 al 81, etapa en la que se realizaron la mayor parte de las inversiones en la obra de Itaipú, llegando el PIB per cápita a crecer en promedio del 10%, y el sector que tuvo un dinamismo sorprendente fue justamente el sector de la construcción ya que en promedio creció más del 25%. Y el llamado periodo post Itaipú que abarca básicamente los años 82 al 88, un promedio de crecimiento del 1,7%.
Después del año 81 el efecto combinado de una pérdida en términos de intercambios por la fuerte caída de los precios de la soja y el algodón que representa los principales rubros de exportación, además de la culminación de los principales trabajos de la obra hicieron que disminuyan fuertemente las entradas de capitales externos, este efecto combinado empezó a despertar dudas sobre la posibilidad de ir sosteniendo un tipo de cambio controlado por el gobierno, por lo que empieza a observarse diferencias significativas entre el tipo de cambio oficial y el del mercado paralelo, como en este caso se utiliza el tipo de cambio del mercado, la ganancia en competitividad estuvo explicada en gran parte por la depreciación nominal del tipo cambiario, factor que llevaría a las autoridades a ajustes y reformas.


LOS PLANES DE DESARROLLO ECONÓMICO
Paraguay como otros países latinoamericanos, se nutrió en los principios de la escuela cepalina, abrazando así la teoría de crecimiento de la Comisión Económica para América Latina para empezar el delineamiento de su proceso de desarrollo. A mediados de los años 60 se da inicio a unos pasos progresivos para el logro del desarrollo con dos puntos básicos: la creación de la Secretaria Técnica de Planificación (STP) y la publicación de los planes de desarrollo. La Ley N° 841 del 14 de septiembre de 1962 "Que aprueba el Decreto - Ley N° 312 del 6 de marzo de 1962 por el cual se crea la Secretaría Técnica de Planificación del Desarrollo Económico y Social dependiente de la Presidencia de la República"; estipula como funciones: la elaboración de las metas generales del desarrollo, por sectores y regiones; coordinar proyectos y programas en el sector público, así corno la acción de la iniciativa privada con la acción del Gobierno; establecer el Plan General del Desarrollo y los Planes por sectores y regiones.
El proceso de formalizar las metas y los programas de desarrollo se inicia con dos planes bienales nacionales de desarrollo para los años 1965-1966 y 1967-1968. Estos documentos delineaban metas y programas para producir más y mejor y englobada en una meta de exportar más como línea general para crear las condiciones favorables de la economía nacional y lograr ventajas competitivas en el mercado internacional. Para la implementación operativa se delinearon los llamados planes sectoriales, correspondiente al sector agropecuario y forestal, sector industria, energía eléctrica, turismo, comercio exterior y el sector social (educación, salud). Con el eslogan de "ESTRATEGIA DEL DESARROLLO HACIA AFUERA, AUMENTO DE LAS EXPORTACIONES Y SUSBSTITUCION DE IMPORTACIONES" se apoya el modelo de crecimiento hacia afuera basado en una política selectiva de exportaciones e industrialización progresiva de los productos agropecuarios exportables.
Al lanzarse las políticas de los planes, es interesante ver que el Paraguay ya estaba bien identificado como un país de estructura eminentemente agropecuario, ya que en aquel periodo, el 50% de la Población Económicamente Activa se dedicaba a la agricultura, que representaba el 50% de las exportaciones y el 21% del PIB. En el año 1965, la ganadería contribuía al 31% del total exportado. El sector industrial conformaba el 16% del PIB y comprendía a pequeñas industrias de productos para consumo local y con un porcentaje menor para exportaciones, descansaba más bien en industrias de la carne y derivados, madera, cueros, etc. La meta en el citado plan era una contribución del 7,3% anual acumulativo del sector industrial para el logro de la meta de crecimiento. El sector agropecuario representaba el 36,3% del PIB del año 1965, empleando al 52% de la PEA, existiendo 4 millones de has. de tierras agrícolas y 22 millones de has. de masa forestal. Una de las razones de buscar la expansión económica vía exportación era la estrechez del mercado interno, ya que en 1965 Paraguay contaba con 2 millones de habitantes.
Para el bieno 1967/68 el crecimiento proyectado del PIB fue del 5,4% distribuido en tasas sectoriales de: 5,1% anual para el sector agropecuario; 8,2% para la explotación forestal y 4,7% para caza y pesca. Se estimó que el PIB per cápita creciera a una tasa del 2.4% anual, de US$ 126 en 1965 a US$ 135 en 1968. Asimismo, se proyectó un aumento de la frontera agrícola incrementando la superficie bajo cultivo de 28.400 has. en 1967 a 87.000 has. en 1968. Para lograr estas metas cuantitativas se estipularon políticas económicas concernientes a: reforma agraria y colonización, precio y comercialización, crédito agropecuario con instrumentos, y una reforma administrativa. El sector agropecuario emprendió varios programas tales como: programa nacional del trigo, programa del cultivo del algodón, programa de desarrollo del tabaco, de asistencia técnica, de crédito agrícola supervisado, entre otros programas de interés nacional. Cabe mencionar que uno de los supuestos básicos para el éxito de estos primeros planes era el logro de la estabilidad económica y financiera y que fuera mencionado como marco favorable en el plan bienal. Cabe señalar que la estrategia nacional de crecimiento vía exportaciones se enfrentó a un problema estructural resultante del tipo de productos exportables, que eran en su mayoría materia prima con poco valor agregado y, que consiguientemente hizo que el índice de intercambio fuera muy negativo para el Paraguay que importa bienes de capital y de gran valor agregado.
A estos planes bienales siguieron los quinquenales, así el Plan de Desarrollo Económico y Social para el Quinquenio 1971-1975 establece una nueva brújula de crecimiento consistente en la sustitución de importaciones para los sectores agrícola, ganadero e industrial. Seguido a esto se aprueba el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social para el Quinquenio 1977-1981 siguiendo los delineamientos básicos del planeamiento anterior. Asimismo, el Plan Nacional de I Desarrollo Económico y Social 1985-1989 que fuera sustentado con planes de corto plazo, como por ejemplo el Plan 1985 que proyecta un crecimiento económico del 4,5% y, cuyo objetivo fue consolidar el proceso de reactivación económica para establecer acciones correctivas al Plan quinquenal, debido a algunos factores adversos en los años 83 y 84.


LA INTERVENCIÓN ESTATAL EN LA ECONOMÍA
Un factor notorio desde la década de los sesenta fue la aparición de varias empresas monopólicas estatales en rubros estratégicos de servicios públicos tales como: INC (Industria Nacional del Cemento), ACEPAR (Aceros del Paraguay), CORPOSANA (Corporación de Obras Sanitarias, actualmente Empresa de Servicios de Sanitarios del Paraguay - ESSAP), Flota Mercante (Flota Naviera Nacional para Transporte de Mercaderías), LAP (Líneas Aéreas Paraguayas, creada en 1963, y privatizada en 1994 como LAPSA y después vendida a la aerolínea TAM brasileña), ANDE - Administración Nacional de Electricidad, que se nacionalizó en 1948 y se llamaba CALT (Compañía Americana de Luz y Tracción, era de capitales ingleses). La Administración Paraguaya de Alcoholes - APAL, creada en 1951 y que en 1993 se convierte a Cañas Paraguayas S.A.- CAPASA. La mayoría de estas empresas aun existen en la actualidad pero ya no con propiedad estatal sino en una forma de sociedad anónima con capital mayoritario extranjero emulando la corriente iniciada en los 80 de privatización de entidades públicas en pro de la eficiencia en el servicio y sin mayores resultados en este campo, debido a que las deudas y la corrupción en estos entes fueron aumentando a través del tiempo.


LA SOJA EN EL PARAGUAY
Paraguay es el 4to exportador mundial de Soja, detrás de Brasil, Estados Unidos y Argentina, con 5,9 millones de toneladas colocadas en 2008; con una producción de 2,6 millones de hectáreas y un rendimiento de 2.257 kilos por hectárea. En cuanto a producción, está sexto en el escalafón mundial que encabeza Estados Unidos, seguido por Brasil, Argentina, China e India, en ese orden. En el rubro aceites de soja, el producto paraguayo ocupa el cuarto lugar, superado por Argentina, Brasil y Estados Unidos y por sobre la Unión Europea (UE), Bolivia, Malasia y otros.
Este producto es una fuente principal de entrada de divisas y de movimiento de capitales en el país. Las políticas implementadas desde los años 90 favorecieron a la expansión de las exportaciones de soja. Según datos estadísticos, el cultivo de soja tuvo un significativo desarrollo en el Paraguay a partir de 1970, pero es desde el año 1996 que se ve una tasa dinamizadora en este sector. De esta forma, en el siguiente gráfico se puede observar el aumento del área de siembra sojera de 960.000 hectáreas en el año 1996 a 2.680.182 hectáreas en el año 2010, implicando esto una avance del 179%. Asimismo, se observa el gran incremento en la producción, ya que de 2.408,4 miles de toneladas en 1996 se tiene una cifra aproximada para el 2010 de 7.482,8 miles de toneladas, esto es, un aumento de la producción en 211% comparando los dos años.




EL RÉGIMEN DE CAMBIOS EN LOS 70 Y 80
La inusitada elevación del tipo de cambio del Dólar norteamericano operada en el mercado libre fluctuante en 1982, como consecuencia de las alteraciones cambiarias en el mercado internacional, determinó que el BCP adopte una serie de medidas con la finalidad de hacer frente a la situación adversa en la balanza de pagos. Así, el tipo de cambio único de G. 126 por dólar que se había mantenido sin variación desde el año 1960 fue flotando y las casas de cambio habían sido autorizadas a operar libremente desde el año 1973.
El 15 de julio de 1982, la cotización del dólar llegó a Gs 188 por cada unidad de la misma en el mercado libre fluctuante. Inmediatamente, en fecha 16 de julio, el BCP procedió a la suspensión del mercado libre de dicha moneda y fijó el cambio del mismo en G 126 por dólar para ciertas transacciones cambiarias y G 160 por dólar para otras operaciones de cambio. El tipo de cambio promedio para las exportaciones en general quedo establecido en G 143 por dólar y el cambio para exportaciones de hortalizas y frutas en G 160 por dólar. Los bancos y las casas de cambio fueron autorizados a cotizar el dólar hasta G 160 con excepción de los pagos externos acaparados por el cambio de G 126 por dólar. Se implementó una medida de incentivo exonerando de impuestos a las exportaciones de frutas y hortalizas. Por Decreto 33975 del 19/06/1982 se modificó el tipo de cambio para las importaciones:
a) tipo de cambio básico de 126 por dólar para las mercaderías importadas con divisas suministradas por el BCP;
b) tipo de cambio libre fluctuante para un listado de productos importados.
En el año 1981, la deuda pública externa presentaba saldos en US$ 713,8 millones, en 1982 un total de US$ 941,4 millones y en 1983 ascendía a US$ 1.203,8 millones, implicando esto un aumento del 28% respecto al año anterior, factor preocupante para las autoridades monetarias por lo que se fueron introduciendo más medidas de ajuste.
En 1983 el BCP estableció un régimen de cambios autorizando la operación de dos tipos de mercados de divisas:
a) el Oficial, administrado por el BCP y donde el precio de la divisa se determina por el Consejo Nacional de Coordinación Económica y
b) el Libre, donde operan los bancos y las casas de cambio, el precio de las divisas está determinado por la interacción de la oferta y la demanda. En el mercado oficial se venden las divisas a un tipo de cambio preferencial para las importaciones esenciales, los gastos en el exterior del Gobierno y de las entidades descentralizadas y los pagos de la deuda externa. El BCP como ejecutor, debía absorber y cubrir los déficits que se pudieran presentar dentro del mercado de divisas. En ese año, hubo un ajuste de los tipos de cambios preferenciales de G 400 por dólar para los pagos de la deuda externa y para importaciones CIF de la administración central y valor FOB de las empresas públicas, entidades descentralizadas y municipalidades; y de G 320 por dólar para obligaciones en divisas del sector público.
En los años 1984 y 1986 el tipo de cambio fue de G. 240 por dólar. A partir de diciembre de 1986 hasta junio de 1988, el tipo de cambio contable fue de G. 320 por dólar. Mientras que a partir de julio de 1988 hasta 1989, el tipo de cambio corresponde a G. 400 por dólar. Todo el proceso de ajustes en este periodo se traduce en la fijación de escalas de tipos de cambios. Así en 1988 los tipos de cambio vigentes son de G. 240, G. 400 y G. 550 por dólar. Desde marzo de 1989 el tipo de cambio del mercado libre fue de G. 1005 por dólar, inaugurando así la etapa de este régimen cambiario, vigente hasta la fecha..


EL INGRESO AL FMI
El Paraguay, se hizo miembro del FMI oficialmente el 28 de diciembre de 1945, ya que había suscrito el convenio constitutivo del FMI por Decreto Ley N° 11.289 del 18 de diciembre de 1945 con una cuota inicial de US$ 2 millones, comprometiéndose como país miembro a cumplir con los derechos y obligaciones. El estatuto originario del FMI establece que su propósito fundamental el establecimiento de sistemas de cambio internacional que sirvan para buscar la estabilidad en las tasas de cambio, es así como el desarrollo del comercio internacional. Bajo una revisión actual, estas funciones se traducen en: lograr una cooperación monetaria global, asegurar la estabilidad financiera, facilitar el comercio internacional y promover un crecimiento económico sustentable sy reducción de pobreza. Los países miembros del FMI aportan recursos a un fondo común, con el fin de proveer recursos para la concesión de créditos, y así la cuota como miembro o sea su participación en el capital del FMI, no sólo determina su contribución financiera sino también la ponderación de sus votos y por ende su grado de influencia en el organismo. Al año 2010, la cuota del Paraguay asciende a 99,9 Millones de Derechos Especiales de Giros (DEG) representando esto el 0,05% del total. En cuando al avance en el relacionamiento con el FMI, el Congreso Paraguayo aprobó la Ley N° 30/91 "Que aprueba en todas sus partes el proyecto titulado "Tercera Enmienda del Convenio Constitutivo del FMI 45-3 del 28/06/1990. Esta enmienda modificó el convenio del FMI en algunos artículos, agregando un nuevo anexo denominado "L" suspensión del derecho de voto y agregando algunos incisos sobre las formas de votos.
Con los años el FMI ha creado varios instrumentos de crédito o "servicios financieros", acordes a las circunstancias específicas de sus países miembros. Uno de estos instrumentos, al cual accedió el Paraguay, es el Acuerdo de Stand By que está dirigido para solucionar problemas de balanza de pagos de corto plazo. Bajo este Acuerdo se estipulan metas cuantitativas y no cuantitativas que buscan resolver estos problemas y los desembolsos del FMI están supeditados al cumplimiento de dichas metas (condicionalidad). En general, tienen una duración de 12 a 24 meses, y el reembolso debe efectuarse en un plazo de 3 1/4 a 5 años. Los Acuerdos Stand-By pueden usarse para fines precautorios -es decir, el país puede optar por no girar los montos aprobados, y retener la opción de hacerlo más adelante si las condiciones se deterioran- ya sea dentro de los límites de acceso normales o en los casos de acceso excepcional. Cabe recordar que el primer Acuerdo Stand By por U$S 5.500.000 fue suscrito en el año 1957, bajo elgobierno de Alfredo Stroessner, y fue gestionado por el entonces presidente del BCP, Gustavo Storm. Este Acuerdo fue firmado en contexto de la post-revolución de 1947 y de varios años de anarquía política y la guerra fría Este-Oeste, y con la finalidad de lograr un plan de estabilización económica en el Paraguay.
Ya en el nuevo milenio, el gobierno paraguayo firmó con el FMI un Acuerdo de Monitoreo, en fecha 11 de abril del 2001, en la que se establecen metas cuantitativas para los Activos Domésticos Netos y techos a las variaciones acumuladas de las Reservas Monetarias Internacionales. Este fue uno de los pasos iniciales para modelar y direccionar la política monetaria en el Paraguay. Así, bajo este Acuerdo de Monitoreo, el BCP informó que la inflación de los años 2001 y 2002 fueron índices compatibles a las metas previstas en el programa de monitoreo del FMI de abril del 2001. En fecha 5 de Diciembre del 2003 se firmó un segundo Acuerdo Stand-By con el FMI por un monto de 50 Millones de DEG, bajo el cual se estableció metas y objetivos para diversas variables monetarias además de incorporar metas para reducción de pobreza e inicio de la reforma estatal. La gestión operativa y estratégica de la política monetaria permitió que todos los objetivos se hayan logrado con gran margen. En el mes de julio del 2004 se añadió un suplemento al citado acuerdo donde las metas monetarias habían sido revisadas y actualizadas con nuevos valores en pro de la estabilización. Complementariamente, bajo este acuerdo se debía contener el déficit del gobierno central en el 2003 al -0,3 por ciento del PIB y con las medidas de ajuste diseñadas a fin de generar un superávit del 0,2 por ciento del PIB en el 2004. El 31 de mayo de 2006, se hizo un nuevo arreglo de un Acuerdo Stand By por un monto de 30 Millones de DEG y que incluyó un objetivo de crecimiento del 3,5% y una reducción significativa de la tasa de inflación, estableciéndose para el 2006 la meta de una inflación en una franja de 2,5% a 7,5%. Asimismo, se estableció la acumulación de las reservas externas por un monto de US$ 20 millones sumado a ciertos objetivos para lograr la reforma del Sector Financiero y la puesta en práctica de un sistema de transferencias condicionadas con el fin de aliviar la pobreza extrema. Todas estas metas fueron cumplidas y también ajustadas periódicamente.
Cabe mencionar este efecto externo del FMI como uno de los actores que apuntaló a consolidar la estabilidad macroeconómica del Paraguay, y a la fecha, aún cuando se siga sin ningún acuerdo formal, existe un monitoreo y permanente asistencia de la entidad multilateral hacia la entidad en virtud al Artículo IV de su Convenio Constitutivo. En virtud a esto, el FMI sostiene consultas bilaterales con Paraguay. Un equipo de funcionarios del FMI visita el país, recoge información económica y financiera y examina con las autoridades nacionales la evolución y las políticas económicas del país. A su regreso a la sede, los funcionarios preparan un informe que sirve como base para las deliberaciones en el Directorio Ejecutivo. Al finalizar estas deliberaciones, el Director Gerente, como Presidente del Directorio, resume las opiniones vertidas por los directores ejecutivos en una exposición sumaria que se transmite a las autoridades del país. El último informe de Artículo IV data del 4 de junio de 2010, en la que por un lado felicita al Paraguay el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica recomendando medidas de austeridad en material fiscal y monetaria. El siguiente párrafo es una extracción directa del informe último:
Los directores hicieron hincapié en la importancia de las reformas fiscales, orientadas a incrementar la recaudación impositiva, fortalecer la gestión fiscal y reducir los riesgos fiscales. Respaldaron el objetivo dulas autoridades de mantener la deuda en niveles prudentes, lo que se vería facilitado por la adopción de un marco fiscal de mediano plazo. Esto requeriría contener el gasto corriente, así como seguir reforzando la administración tributaria y ampliando las bases impositivas, mediante la aplicación de medidas que conduzcan a un aumento de la contribución de las actividades agropecuarias a la recaudación impositiva. Estas medidas ayudarían a preservar un espacio fiscal suficiente para la inversión pública y el gasto social. Los directores instaron a las autoridades a que implementen el impuesto sobre la renta de las personas físicas lo antes posible. También alentaron a redoblar los esfuerzos para mejorar la eficiencia de las empresas públicas, a través, por ejemplo, de las asociaciones público-privadas, para aumentar la competitividad de aquellos sectores económicos en los que las empresas públicas están involucradas y que son esenciales para el crecimiento. Para mantener la inflación bajo control, los directores alentaron a las autoridades a comenzar a retirar el exceso de liquidez del sistema bancario y aumentar la tasa de interés de política por encima de la tasa de inflación prevista. Respaldaron el objetivo de adoptar un régimen de metas de inflación a mediano plazo y expresaron su interés por la pronta implementación de la ley aprobada recientemente para la recapitalización del banco central, una medida esencial para reforzar la credibilidad y flexibilidad operativa de la autoridad monetaria.


LOS EFECTOS DE ITAIPÚ: EL MILAGRO DE LOS 70
Durante los años 70, la construcción del proyecto hidroeléctrico más grande del mundo, Itaipú, permitió que el Paraguay emparejara las altas tasas de crecimiento del este asiático y superando claramente al resto de América Latina, escribiendo así una historia en las estadísticas de crecimiento paraguayo.
La obra de Itaipú empezó a gestarse cuando el 22 de junio de 1966 los Ministros de Relaciones exteriores de Brasil y Paraguay firmaron una declaración conjunta, conocida como Acta de Yguazú, proclamando la disposición de sus gobiernos de estudiar y evaluar los recursos hidráulicos del río Paraná, para el cual el 12 de febrero de 1967 los dos gobiernos constituyeron la Comisión Mixta Técnica Paraguaya-Brasileña. El 10 de abril de 1970 fue firmado un convenio de cooperación, entre la Comisión Mixta, por una parte la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) del Paraguay y la Centrais Eletricas Brasileras S.A (ELECTROBRAS) del Brasil, en el que se establecían las condiciones para el estudio, en conjunto, del potencial hidráulico del tramo fronterizo del río Paraná, incluyendo una apreciación general de los usos múltiples del agua. El 26 de abril de 1973, se firmó el Tratado de Itaipú, con la finalidad del aprovechamiento hidroeléctrico de los recursos hidráulicos del río Paraná, para tal fue creada una entidad binacional denominada Itaipú con capacidad jurídica, administrativa, financiera y responsabilidad técnica, para estudiar, proyectar, dirigir y ejecutar las obras que tienen por objeto, ponerlas en funcionamiento y explotarlas, pudiendo por tales efectos adquirir derechos y contraer obligaciones.
Con el desarrollo extraordinario del sector de la construcción especialmente durante la ejecución de la obra de Itaipú 1974 a 1981, le permitió al país alcanzar en promedio una tasa de crecimiento del 9,8% y con tasas que superaban el 10% en los años 1977 a 1981, cifras consideradas las más altas del hemisferio durante el periodo. Una vez finalizadas las principales obras de Itaipú y coincidentemente con la caída de los precios de los principales productos de exportación, el país pasó a experimentar una tasa negativa de variación del producto por dos años consecutivos. A partir del año 82 y hasta el año 89 la tasa de variación del producto en promedio acumulativo sólo fue de 2,3% mientras que la población creció al 3,1%. Durante los 90 se mantiene el crecimiento lento del producto que en promedio fue del 2,4%, mientras que la población crecía a un ritmo de 2,7%.
En cuanto al aspecto demográfico, no se puede negar la influencia de la construcción sobre el destino de la concentración de la población, creando la migración a centros urbanos y nuevas zonas suburbanas "dormitorios" bordeando a la capital y aumentando las necesidades sociales para este sector.
Desde el punto de vista económico, el efecto Itaipú tuvo su consecuencia directa en el crecimiento de las Inversiones que a su vez permitió el crecimiento del producto. El resultado nos permite valorar la importancia de las inversiones sobre el crecimiento, al mismo tiempo nos indica la importancia de la calidad de las inversiones en el sentido que las inversiones basadas en construcciones residenciales como la realizada durante la construcción no tiene un efecto duradero sobre el crecimiento del producto, sin embargo inversiones en infraestructuras físicas, maquinarias y equipos como también inversiones en capital humano, le permite a un país ganar competitividad para vender su producción al mercado externo, al disminuir el costo de producción y mejorar la calidad de los productos a ser destinados al consumo externo e interno. El comportamiento de las inversiones es muy importante, porque sin duda explica gran parte del crecimiento del PIB. En plena construcción, las inversiones de Itaipú llegaron a superar las inversiones totales contabilizadas dentro de las cuentas nacionales, esto confirma la afirmación inicial de que la obra fue intensiva en capital y no en mano de obra, ya que el gasto en este rubro no llegó a superar el 7% de la remuneración a asalariados de las cuentas nacionales equivalentes a unas 30.000 personas trabajando incluso en los años picos de la construcción. La concentración de las inversiones hacia áreas residenciales podría tener poca incidencia sobre la tasa de crecimiento de largo plazo, pero en el corto plazo genera un fuerte efecto multiplicador, sin embargo no tiene un efecto permanente como deberían ser las inversiones en maquinarias y equipos al menos durante su vida útil.
En otras palabras los grandes influjos de capitales a tasas de interés relativamente bajas se tradujeron en mayores ingresos al país por dos vías, la primera directamente de los salarios que recibían por la construcción de Itaipú y la segunda vía más indirecta consistía en ingresos que generaban las ventas de bienes y servicios finales de las empresas paraguayas a la binacional. De todas formas, los mayores ingresos acrecentaron la demanda interna y especialmente la mayor demanda estuvo sesgada hacia el área de la construcción de viviendas residenciales, de ahí la afirmación de que el impacto de Itaipú es más fácil de observar en el corto plazo (Rojas, 2003).
En la construcción de la obra de Itaipú, el país alcanzó la tasa de crecimiento más alta de su historia económica, tampoco se puede ignorar que una vez terminada la obra, el país pasó a experimentar una profunda depresión. En un intento que se veía caer al terminar la obra de Itaipú, el gobierno ha empezado conjuntamente con Argentina la construcción de la segunda represa binacional denominada Yacyretá, pero nunca pudo igualar el efecto que ha generado la represa de Itaipú.


Fuente:
Obra de ZULMA ESPÍNOLA GONZÁLEZ.
COLECCIÓN : LA GRAN HISTORIA DEL PARAGUAY, 20
© Editorial El Lector
Director Editorial: Pablo León Burián
Director de la Colección: Herib Caballero Campos
Diseño de portada: Celeste Prieto
Diseño Gráfico: Joel Lezcano Aguilar
Corrección: Nidia Campos
Portada: Caricatura de Plácido Casaús sobre la venta de tierras públicas a fines del siglo XIX
Hecho el depósito que marcha la Ley 1328/98
ISBN: 978-99953-1-092-9
El Lector I: 25 de Mayo y Antequera. Tel. 491 966
El Lector II: San Martín c/ Austria. Tel. 610 639 - 614 258/9
Esta edición consta de 15 mil ejemplares
Editorial El Lector,
Asunción-Paraguay 2010 (123 páginas).



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