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miércoles, 25 de noviembre de 2009

RAÚL AMARAL - LOS PRESIDENTES DEL PARAGUAY - TOMO I Crónica Política (1844-1954)

LOS PRESIDENTES DEL PARAGUAY
TOMO I
Crónica Política (1844-1954)

Segunda Edición
Autor:
RAÚL AMARAL
Editorial Servilibro,
Dirección Editorial: Vidalia Sánchez,
Asunción-Paraguay, 2005. 395 pp.


EXPLICACIÓN DEL AUTOR
** Ha dejado dicho quien fue ilustre mandatario de nuestra América, el doctor Hipólito Yrigoyen, que "la hora de gobernar es la hora difícil", por ser aquella en que alcanzan su culminación los ideales y las esperanzas que hicieron posible la meta propuesta.
** Y para lograrlo es que comenzaron a funcionar los condicionantes de esa intrahistoria que denominaba Unamuno y en la que se sintieron instalados -en trances presidenciales- algunos ciudadanos de alta o mediana condición (más la segunda que la primera) que no pocas veces vieron obstruida su tarea por la violencia de los sucesos o por el decaído interés de sus contemporáneos.
** A pesar de todo y sobreponiéndose a tales avatares pudieron aplicar una mínima concepción del Estado que permitiera, aunque con intermitencias, el subsistir de instituciones de Derecho que venían de los hontanares de la vida nacional, no siempre reconocidos en sus raíces iniciales.
** Y ese acto de servicio tuvo que ser valorado en sus justos alcances, por lo menos en sus intenciones, cada vez que se tornó urgente demostrar que el Paraguay era una comunidad asida al destino continental, no obstante sus graves sacudidas y no por simple aparcerismo geográfico, sino porque con su actitud quedaban patentizados ciertos rasgos propios del sentido autonómico e independentista, que fue su signo distintivo.
** Así como los pasos augurales -que cubren el espacio político de 274 años- señalan el propósito de asumir una nacionalidad, incluyendo en ella las correspondientes herencias históricas, desde todo punto de vista insoslayables, las épocas posteriores, en las que está comprendido el segmento temporal que luce entre 1844 y 1954, han servido para poner de resalto las no pocas particularidades de este país, por muchos conceptos atípico en razón de su homogeneidad humana (no racial, por supuesto) y de la persistencia unificadora de su lengua nativa.
** Ese poder y saber ser distinto -ni más alto ni más bajo que los demás, sostenido por un igualitarismo implícito, que bien supo destacar don Manuel Gondra- pudo sortear los muchos inconvenientes impuestos por la realidad REAL (Borges dixit), no sin tener que haberse debatido antes entre el esplendor pretérito y la silenciosa y honrada pobreza, entre la heroicidad instintiva y la dramática contienda por la permanencia de sus modalidades esenciales.
** La mezcla de advenimientos y frustraciones, de nostalgias pasadas e incertidumbres futuras; de seguridad antigua e incierto horizonte posterior; del existir sencillo y sereno de impregnación agraria y luego el brusco despertar del llamado "progreso material", dieron en añadir al conjunto de factores en proceso de realización el inevitable recuerdo de lo que se había sido y la amarga comprobación de lo que era.
** En ese juego de ambivalencias, que no siempre estuvo apoyado en causas internas -como las de 1869, 1912, 1922 ó 1947-fueron surgiendo y asentándose las formulaciones que habrían de urdir la trama de un quehacer y una trayectoria propios, en la que podía advertirse, en un ámbito carente por momentos de afirmaciones generales, la característica intransferible de cada gestión presidencial, superando el término de una centuria.
** A los tropiezos, cayendo y levantándose, aunque sin perder la noción de la verticalidad, la arcádica comarca de los comienzos pre-independientes (y quizá la esfumada VANISHED Arcadia de don Roberto Cunninghame Graham) consiguió hacer suyo el inadvertido reflejo en el que se proyectarían los sucesivos instantes, sin desconocimiento de las onerosas derivaciones de algunos de ellos: asesinatos, GUERRAS INCIVILES, revoluciones carapé, motines, cuartelazos, etc.
** De cualquier manera, aun a la luz de humildes candiles (siquiera el campesino FAROL-MBOPÍ de nuestros días), entre huellas dispersas y remotas y no escasos tapé yuasá, aferrándose por re construir lo que la metralla se había llevado con inexorable impiedad, o procurando que las ráfagas de la paz no tuvieran el destino de los sepulcros, el Paraguay logró erguirse penosamente desde las heridas quemantes de sus hijos anónimos o desde el vientre de sus mujeres, asediado siempre por ese combate interior de resignación y rebeldía que lo ha singularizado.
** Y lo hizo, fuera de todo cálculo, con dolorosa insistencia, esa que tal vez provenía de su íntima, férrea voluntad, legada de los fundadores vascongados, que le mandaba no abandonar del todo la lucha, reservando el resto -poco menos que póstumo- a la esperanza.
** Si "el alma de las cosas" ha de regir más allá de la expresión poética, debe pensarse que aquéllas y los hechos que han posibilitado la concreción de las diferentes etapas ya cumplidas, matiza das, incluso, por los desencuentros que se hayan podido acumular, son los que han configurado este recinto, desde el cual nos es dado contemplar, en procesión tan opuesta, el paso de las edades y la visión si no justiciera por lo menos generosa de los acontecimientos. Porque, después de todo, y como se ha inquirido en otras oportunidades: ¿de qué sirve pedirles rendición de cuentas a los muertos?
** Las situaciones que determinan la índole de este trabajo tienen como protagonista decisivo, que por obra de las circunstancias puede transformarse en obligado o involuntario espectador, al HOMBRE NACIONAL, así denominado en el hallazgo teórico de Fulgencio R. Moreno, allá por el 1907, y controvertido adalid de los acaeceres de su tierra, la mayoría de los cuales llevan su marca.
** Esto importará, a la par, no desmentir la trascendencia de las corrientes ideológicas de época -locales o extrañas- en lo que va de un siglo a otro, ni la repercusión de fenómenos de orden económico y social, imposibles de esquivar, pese a que no siempre hayan prevalecido por sí mismos.
** No entra en los lineamientos del plan trazado el rechazo o la aceptación de las versiones arcangélicas o demoníacas, que pudieran haber acompañado a la actividad de los respectivos gobernantes, puesto que el propósito principal se ha circunscripto al marco biográfico-administrativo.
** Esto queda expresado sin ánimo de congelar el relato en un eclecticismo inoperante, vagaroso e insensible al rastro de la tinta, la pólvora o la sangre, con que se distinguieron tramos diversos de la historia patria, a cuya cercanía pudo esplendir, por antinomia y con fugaz prestigio, la rareza de alguna que otra continuidad institucional.
** Más que "tardanza de lo que está por venir" -de acuerdo al celebrado poema gauchesco-el tiempo tiende a evidenciarse como maduración del recuerdo, ceñido a resultantes éticas y sin más discriminación que el criterio que ellas imponen.
** Porque hay que tener en cuenta que esos paraguayos que antaño integraron una inquieta (y a ratos movediza) galería presidencial, tienen derecho a que sus compatriotas de hoy-cuyas huellas no alcanzarían a avizorar- los interpreten desde el límite de una no siempre perfilada contemporaneidad.
** Y es preciso que esa mirada actual se pose más que sobre sus difusas imágenes, sobre aquello que haya logrado sobrevivirles y que estará representado por ese horizonte casi inasible donde con fina la perspectiva de su justificación, apenas entrevista entre las nieblas del olvido, "ese compinche de la neo-barbarie", como bien lo ha calificado el eminente filósofo argentino Víctor Massuh.
** El autor cree necesario confirmar -ya en la posta final- una reiterada advertencia: la de que esto que se procede a entregar no es, en su letra ni en su espíritu, una historia profesional y académicamente considerada, sino una sencilla narración, exhumando para ello el procedimiento de que se valió el maestro don Juan E. O'Leary para poner de pie los testimonios dolorosos de la guerra de la Triple Alianza y el que mucho después habría de adoptar el historiador Efraím Cardozo, en su valioso intento periodístico de la serie de HACE CIEN AÑOS.
** La aceptación de esta norma no ha impedido la consiguiente compulsa de fuentes, el estudio y selección de aportes documentales, la investigación sobre informes escritos o provenientes de la tradición oral. Tampoco obstó para que surgiera, como complemento, un estilo propio, espontáneo, salpimentado -cum grano salis- por alguna mención de la vida cotidiana, por la presencia de esta o aquella anécdota vecinal, con lo que se ha procurado maridar la amenidad con la certeza y lo verdadero con lo útil.
(rl.al.) (Isla Valle de Areguá, 5 de diciembre de 1993)
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ESTA EDICIÓN
** Pueden aceptarse estas páginas como una versión actualizada de la anterior, aunque algunas de sus estructuras hayan tenido que sufrir el inevitable paso del tiempo, entre el que debe figurar el valioso aporte del Dr. Nogués, cuyas noticias aclaran el texto, en algunos casos, y en otros lo modifican parcialmente. Situaciones semejantes se repetirán con distintos nombres y apellidos. Al correspondiente apéndice documental se añade la indispensable tabla cronológica.
** Lo demás queda conformado por ese común y no siempre bienentendido "aire periodístico", que informa no pocas páginas de la crónica política paraguaya, no siempre leída con el interés que sus temas merecían, más allá de su necesaria transitoriedad informativa.
** Sea esta a la vez reiterada en homenaje a los precursores de esta modalidad, como los escritores en el plano histórico, como Juan E. O'Leary y Efraím Cardozo, quienes acercaron la historia periodística de todos los días ("la vida cotidiana", que se dice) de la que nuestro pueblo ha sido inevitable protagonista. Todo esto no quita trascendencia a la aportación que en otros órdenes brindaron con denuedo y honestidad, sin pretenderse especialistas en la materia (aunque hacia ella dirigieran sus preferencias) un Blas Garay (1873-1899), un Fulgencio R. Moreno (1872-1933) y Manuel Domínguez (1868-1935), entre otras leales a la causa histórica del Paraguay, en su pueblo y en sus derechos en la línea intergiversable que va de Cerro Corá al Chaco Boreal.
** El autor, quien se niega a ser historiador o a reconocerse como tal, ha trabajado siempre en soledad, sin más interlocutor que su propia conciencia, porque así se dieron las cosas y porque de común ocurren así en el ámbito periodístico.
** Asimismo, deja expresado su reconocimiento al entonces director de "El Diario Noticias" de Asunción, Hassel Aguilar Sosa, quien supo indicar, con generoso entusiasmo, la futura utilidad de estas páginas convertidas en libro, nuevamente gracias al interés y comprensión de la Editorial Servilibro, de Asunción, y a su Gerente, Vidalia Sánchez.
(rl. al.) (Isla Valle de Areguá, 29 de junio de 2005)
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EXPLICACIÓN FINAL
** A casi diez años de su primera edición (1995) vuelve este libro, convertido hasta ahora en una verdadera rareza bibliográfica, pues su tirada inicial se halla totalmente agotada.
** Para señalar la trascendencia de esa comprobación, excepcional (o poco menos) para estos tiempos, vale aclarar que quizás el único mérito de estas páginas resida en no tener las características propias de las aportaciones históricas, consideradas en su estricto sentido profesional.
** Se ha tratado, y tal vez siga tratándose en el futuro, de un sencillo manual informativo, limitado a la condición de "crónica política" (según señala el subtítulo) y al mismo segmento temporal estudiado: la algo más que cumplida centuria en lo que va de 1844 a l954.
** Este tramo coincide con las vísperas de un emprendimiento inédito y hasta temerario: la verdadera creación del PAÍS-RÍO-AFUERA (1840-1870) que don Carlos Antonio López, el presidente prócer, se propuso ofrecer ante el mundo. Lejos quedaban, sin haberse establecido la necesaria continuidad, el UNIVERSO AGRESTE (1814-1840), representativa, con nueva denominación, de los avatares de la Dictadura Suprema.
** El trágico resplandor de Cerro Corá y sus consecuencias de todo orden no alcanzó a quebrar, aunque sí a interrumpir, el pro-ceso de su evolución histórica. Con otros principios y otra estructura institucional pudo reaparecer el PAÍS-RÍO-AFUERA ideado por Don Carlos, aunque esta vez sostenido por la presencia de cuatro modernidades sucesivas a partir de 1844.
** Esto quiere significar que los capítulos que habrán de leerse (o releerse) tocan épocas que hoy parecen remotas, pero que, sin embargo, pertenecen a una misma versión del quehacer nacional volcado hacia el mundo. Ellos abarcan también nuestra contemporaneidad, que es, después de todo, una de las indivisibles etapas en las que se manifiesta, con sus luces y sus sombras, la vigilia del quehacer heredado.
** El aire periodístico que informa este libro y su estilo, nada convencional, han sido voluntariamente asumidos, no para confinar en las lides de algún populismo demagógico en auge, sino para que el lector común (partícula de pueblo) sepa verse reflejado a través del avanzar de sus mayores hacia un horizonte remoto e inasible y del que hoy somos (o debemos serlo) desvelados custodios.
** En varias ocasiones el autor ha creído oportuno explicar el motivo por el cual este recuento institucional ha tenido como último límite el año de 1954. Al reafirmarse en su antigua posición no hace más que mantenerse en lealtad con sus íntimas convicciones, que son las que también signan toda su trayectoria cívica a lo largo de más de seis décadas y que se resumen en el hecho de que no se puede a la vez ser actor y testigo de la historia vivida o simplemente contemplada.
** Por lo demás, ha pensado siempre que si en verdad no existe la equidistancia o cuanto menos la IMPARCIALIDAD ante el altar de Clío (tema que supo desarrollar con lucidez el filósofo argentino Alejandro Körn), por lo menos debe haber la imprescindible perspectiva como para observar los acontecimientos (o juzgarlos) sin el asedio de los juicios a priori o los requerimientos, nunca gratuitos, de la crítica sectaria. Las cosas que ocurrieron en el país, con su lógica subjetividad, a partir de la segunda mitad del siglo anterior, merecen una estimación por lo menos serena y una interpretación de sus circunstancias que no recaiga en la diatriba rencorosa o en lo anecdótico o pasajero. Se necesita tiempo para la aplicación de calificativos en pro o en contra.
** Corresponde no sólo a la sabiduría sino a la conciencia del historiador abrir nuevas instancias que contribuyan a arrojar luz auténtica sobre un período que, como el cumplido entre 1954 y 1989, debe ser tratado (por sus proyecciones negativas o positivas si los tuvo) con el imprescindible ahorro de adjetivaciones y metáforas.
** Y como el autor no es, en ningún sentido, historiador, ni aspira a serlo, puede permitirse el privilegio, si fuera tal, de contemplar el panorama del pasado desde su silenciosa y anónima curiosidad de lector.
** Después de todo, quien ha redactado este texto no quiere ser más que "un cronista paraguayo", título bien que honroso que se adjudicaba a sí mismo don Juan Emiliano O'Leary, su viejo e inolvidable maestro.
(rl. al.) (Isla Valle de Areguá, 15 de junio de 2005)
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ÍNDICE
EXPLICACION DEL AUTOR ESTA EDICIÓN - PRÓLOGO
I. LA PATRIA VIEJA (1844-1880)

Carlos Antonio López
 Mcal. Francisco Solano López
 Cirilo Antonio Rivarola
 Salvador Jovellanos
 Juan Bautista Gill
 Higinio Uriarte
 Cándido Bareiro

II. TIEMPOS REPUBLICANOS (1880-1904)
Gral. Bernardino Caballero (I)
 Gral. Bernardino Caballero (II)
 Gral. Patricio Escobar
 Juan G. González
 Marcos Morínigo
 Gral. Juan B. Egusquiza
 Emilio Aceval
 Andrés Héctor Carvallo
 Cnel. Juan A. Escurra

II. AGITACION INSTITUCIONAL (1) (1904-1912)
Juan B. Gaona
 Cecilio Báez
 Gral. Dr. Benigno Ferreira
 Emiliano González Navero (I)
 Manuel Gondra (I)
 Cnel. Albino Jara
 Liberato Marcial Rojas
 Pedro P. Peña
 Emiliano González Navero (II)
IV. LA ERA RADICAL (1912-1932)
Eduardo Schaerer
 Manuel Franco
 José P. Montero
 Manuel Gondra (II)
 Eusebio Ayala (I)
 Eligio Ayala (I)
 Luis A. Riart
 Eligio Ayala (II)
 Eligio Ayala (III)
 José P. Guggiari
V. EL RESPLANDOR DEL CHACO (1932-1940)
Eusebio Ayala (II)
 Cnel. Rafael Franco
 Félix Paiva
 Mcal. José Félix Estigarribia (I)
 Mcal. José Félix Estigarribia (II)

VI. AGITACION INSTITUCIONAL (2) (1940-1949)
Gral. Higinio Morínigo
 J. Manuel Frutos
 Natalicio González
 Gral. Raimundo Rolón
 Felipe Molas López

VII. EL OTRO CAMINO (1949-1954)
Federico Chaves
 Tomás Romero Pereira

VIII. RECUENTO DE 110 AÑOS
APENDICE DOCUMENTAL
 Carta del General Caballero // La presidencia del señor Manuel Gondra // Coronel Jara // Un gran político // Carta al poeta Eloy Fariña Núñez // Carta al doctor José P. Guggiari // Un pequeño país y un gran presidente // José Patricio Guggiari
CRONOLOGIA
BIBLIOGRAFÍA: a) Presidencial // b) De conjunto
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RECUENTO DE 110 AÑOS
"Recordar no es retroceder.
Sólo avanzan los pueblos que no olvidan.
La barbarie no recuerda.
La tradición, aurora de la historia,
se confunde con la aurora de la civilización".
(Juan E. O'Leary).

FUNCIÓN DEL PASADO
** Es así como dejó dicho el viejo maestro con un raro acento orteguiano en sus palabras ("aurora de la historia", aquí; "aurora de la razón vital" en el filósofo hispánico) hace unos setenta años. Pero en el transcurrir de esta serie no todo ha sido "paseo arqueológico", incursión en el pretérito de la patria.
** Porque más allá de sus comunes acepciones la historia es también suma de experiencias y -¿por qué no?- provecho de presente y proyección de futuro. Mucho más si se tiene en cuenta que ella entraña y simboliza el quehacer de los nacionales en su "vida y sueños", sin soslayar por ello las numerosas vertientes que parten de esa tarea del hombre, afanado porque no se borre o se pierda su huella, que él impreso en lugares, hechos o simples acontecimientos.
** No se ha tratado, pues, de perpetuar la mirada hacia atrás sino de ejemplificar un modo de actuar, una conducta, una forma de haber contribuido a que los días del país estuvieran inmersos en la condición humana de sus habitantes, como ayer y como siempre. A tal propósito queda exhibido el perfil de una imagen del Paraguay sobre el que pocos reparan: la función grande o pequeña, ruidosa o a la sordina, de un conjunto de ciudadanos que llegaron a la primera magistratura quizá sin otra opción que la de acceder a la realidad de su propio destino.
** En su totalidad ya no son de este mundo, y su obra, buena, regular o delimitadamente crítica, es asunto de la posteridad, prueba de horizonte. Nada puede pedírseles fuera de aquello que emane de su misma trayectoria. Están aquí no para ser juzgados, sí para ser comprendidos. Solicitarles rendición de cuentas a los muertos es tan absurdo como pretender su respuesta.
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LA PERSONA HUMANA
** Se ha tenido, en este resumen, la propensión de mostrar a los presidentes en su verdad esencial, cualesquiera pudieran haber sido sus luces o sus sombras. Por ese motivo no han escaseado los datos personales, muchos de ellos desconocidos o tal vez soslayados por quienes vinieron después o por sus mismos contemporáneos. Las cifras con que se acompaña esa galería son de por sí elocuentes. Se hace necesario poner de resalto las cifras que la particularizan:
** No nacidos en el Paraguay, aunque constitucionalmente aptos para desempeñar el cargo, 2; tal los casos de don Manuel Gondra, nacido en Buenos Aires, y de Luis A. Riart, en Esquina, provincia de Corrientes. Ocho de ellos fueron hijos de padres extranjeros y al asumir el mando tenían: 68 años el de mayor edad y 34 el menor. Todos fueron casados menos 3, si bien padres solteros. Vieron la luz en la capital, 17, y en la campaña, 19, distinguiéndose Caraguatay y Paraguarí con 3, y Barrero Grande y Caazapá con 2.
** En cuanto a profesiones la nómina es esta: Profesores, 7; abogados, 7; médicos, 2; militares, 10; arquitecto, 1; odontólogo, 1; agrimensores, 2; hacendados, 4; comerciantes, 2; escritores y periodistas, 1; procuradores o agentes judiciales, 2; sin profesión especificada, 4.
** Antes o después de acceder a la presidencia, 12 viajaron al exterior y 6 se quedaron en sus casas. Seis de ellos murieron en el ejercicio de sus funciones, debiendo indicarse que 2 lo fueron por asesinato y 1 por accidente. Por otra parte, 9 fallecieron en el exterior.
** Publicaron en vida libros o ensayos, 3, y póstumamente, 7. Con 21 de ellos el olvido o el silencio se han ensañado sin explicación posible, como no sea la que provenga del odio cainita de las banderías.
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REGISTRO DE TAREAS
** Arribaron al poder por vía constitucional, 18; lo fueron de facto, 4. Hubo, igualmente, en este sentido, casos especiales: a) Los que siendo constitucionales dieron su golpe de estado, 2, y los que habiendo ascendido de hecho dispusieron encarrilarse en la norma legal, alcanzando esta cifra a 5.
** Hubo 3 con mandato alternado y con la correspondiente continuidad, 3. Suman 11 los designados por el Congreso y 9 los que abandonaron el país tras su derrocamiento. Excepción constituye don Manuel Gondra, quien por dos veces (1910; 1921) hizo renuncia de la primera magistratura a poco de haber llegado a ella, no por cansancio o abulia, como con escasa responsabilidad se ha manifestado, sino por lealtad a sus principios éticos, que eran los que le habían enseñado sus maestros, los krausistas españoles que aquí enseñaron.
** Es menos variada la presencia de los vicepresidentes: 6 ejercieron el Poder Ejecutivo, con término de mandato, en tanto que 2 ocuparon por dos veces la primera magistratura, debiendo señalarse que 5 siguieron hasta el final sin más excitación pública que la de orientar las sesiones del Senado. Toca añadir, de paso, que en mayoría se incorporaron al Congreso Nacional.
** No todos tuvieron la preparación requerida, mas habrá que reconocer que se comportaron a la altura de sus antecedentes, ya fueron modestos o de categoría. Varios de ellos vieron disminuido su patrimonio al dejar el poder -salvo los de notorio bienestar personal- y en ocasiones no faltaron los pobres de solemnidad o aquellos que apenas sí estaban asistidos por alguna medianía económica.
** A pesar de las acusaciones de práctica -inevitable mordedura de intención política- puede afirmarse que ninguno incitó a la depredación de los bienes del Estado o quiso consentirla en los lindes, siempre al claroscur, de la complicidad.
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CUADRO DE ÉPOCA
** No obstante el uso ceremonial de fraques, pecheras almidonadas y galeras de copa, habrá que indicar que aquellos mandatarios trasladaron al solio presidencial sus costumbres modestas y hasta domésticas. Debe recordarse, entre oros, que Juan B. Gill hacía de a pie el trayecto hasta la sede gubernativa, actitud entre democrática y desaprensiva que aprovecharon sus asesinos para tundirlo en plena calle. Otro tanto le ocurría a Manuel Franco. Entre los del remoto ayer el que guardó más el estilo fue don Carlos Antonio López, un algo para hacerse respetar y un mucho para sostener la mirada ante los extranjeros que en trance de misión diplomática arribaran a estas playas.
** No pocos carecieron de guardias pretorianas (un invento acentuado del '40 en adelante) y trataron directamente con el pueblo, entidad a veces mítica, tan invocaa como desprotegida en los metálicos tiempos que corren, por supuesto. En ese orden ha de confirmarse que la espectacularidad no fue el fuerte de las respectivas gestiones presidenciales.
** En 110 años fueron más que espectadores: actores directos de hechos que confinaban en motines, cuartelazos, patriadas, golpes de Estado y las nunca demasiado denostadas guerras inciviles. Capítulo especial merecería el surgimiento del coronel Albino Jara, mezcla de descontrol anímico y de inteligencia no canalizada, donde fue cotidiano despertar la violencia y el reto a una sociedad que supo enfrentarlo. Tres décadas más tarde la lección no había sido aprendida en totalidad.
** Ese recorrido ya es irreversible y se hace preciso historiarlo con seriedad no sólo a través de gentes y nombres sino de sus resultados en el aspecto político, social, económico y cultural. No se trata de exhumar pareceres académicos y sí de saber cómo se ha sido para sumarse a la comprensión de lo que se debe ser. Nada más que crónica
** Las notas que integran esta serie no intentan hollar los florecidos jardines de Clío, musa de la historia. Su propósito es más simple: el de darle un voluntario aire de crónica, porque después de todo no entraña sino la versión corriente de lo que la existencia nacional ha significado.
** El firmante de estas páginas no es historiador, ni aspira a serlo. Susceptibles de amplias mejoras, ellas fueron escritas con ánimo periodístico, especie de jubiloso cilicio que sobrelleva desde hace más de medio siglo.
** LOS PRESIDENTES DEL PARAGUAY, dentro de sus notorias limitaciones, pretende, con espíritu objetivo más que con imparcialidad adocenada y sin preconceptos de pañuelo o de polca, acercar a estos mandatarios a la luz de nuestros días por medio de la consigna krausista, plena de valoraciones morales, del doctor Hipólito Yrigoyen: "Los hombres deben ser sagrados para los hombres y los pueblos para los pueblos".
** Interesa ahora saber a través de cuáles avatares lograron ellos prevalecer o salvarse, a pesar de que las euménides criollas los hayan puesto, en no escasas ocasiones, en el trance que va de la contemporización a la intransigencia y de ésta al ostracismo o al silencio, ya definitivos.
** Después de todo la conocida frase en guaraní podrá resumir en grado de mayor o menor liderazgo, la concreción de sus respectivas responsabilidades: "Aovevé rerecojhá ojhó tenondé". (Expresado esto en el verdadero lenguaje del pueblo paraguayo).

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