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sábado, 12 de septiembre de 2009

ROBERTO PAREDES - BALANCE Y PERSPECTIVAS (De: ¿A DÓNDE VA PARAGUAY?)

Fuente: ¿A DÓNDE VA PARAGUAY?
Por ROBERTO PAREDES
Edición al cuidado del autor.
Asunción-Paraguay 2007 (191 páginas)
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BALANCE Y PERSPECTIVAS
** El proceso político paraguayo actual es de alta complejidad, pues se está posiblemente en vísperas de que se produzcan en el país los cambios generales de mayor profundidad en toda la historia de la transición a la democracia. No es una utopía, por cierto, la eventualidad de que llegue a su final más de 60 años de hegemonía política del Partido Colorado, lo cual de por sí sería más que trascendental.
** Pero ese cambio no necesariamente tendrá signo positivo, de darse, sino que estará expuesto a significar el inicio de una construcción positiva (1), o el paso del Paraguay a un estado de deterioro aún mayor (2); disyuntiva de hierro que encierra problemáticas altamente complejas, de difícil resolución.
** (No es en vano que muchas veces se prefiera el mal conocido ante lo desconocido; respuesta sabia, por cierto, pues lo desconocido llega necesariamente cargado de oportunidades y amenazas, tiene beneficios y costos, y resulta difícil resolver de manera adecuada la cuestión. Pero esto es contundente: el cambio por el cambio no vale la pena)
** Y aquí es que se está ante un problema de alta complejidad, pues no siempre lo lírico es lo más aconsejable, ni siempre lo idílico es lo mejor.
** Más que una conclusión, esta parte del trabajo es una invitación a la polémica, a la controversia constructiva, al debate fructífero. Históricamente, todos estamos convocados a opinar y a actuar en consecuencia, pues dependiendo de cómo se resuelvan las cuestiones, se estará construyendo o destruyendo el país.
** Muchas falacias circulan profusamente, engañando hasta a los más avisados observadores y críticos.
** El primer aspecto que no deberá evadirse es la creencia ciega en que la unidad es la base del triunfo. Ni es una verdad irrefutable ni contempla con responsabilidad y cordura los riesgos que conlleva la presunta verdad incuestionable.
** Habrá que unir, es cierto, pero habrá que ver bien a quiénes unir y de qué manera, de modo que el resultado final no sea un contrahecho.
** Tal como se plantea en la actualidad, la unidad como propuesta tiene un alto sentido lírico en su aspecto formal y un elevado contenido perverso en su realidad. Con el cuento de la unidad -que suena bien y cae bien- se apuesta a blanquear y a ceder espacios a sectores de la sociedad paraguaya que deberían ser condenados a la definitiva marginalidad por sus actos y omisiones.
** Y esto habrá que decirlo con todas las letras.
** ¿Por qué se dio ese proceso de rasgos perversos? Porque no hubo una caracterización completa y apropiada sobre el tipo de fragmentación que realmente lesiona al país y porque no se determinaron con precisión los principios maestros que deberán regir el proceso de unificación.
** Habría dos maneras de plantear cómo está fragmentada la sociedad paraguaya, por tanto, dos maneras de responder en la práctica ante la fragmentación.
** Una manera sería la de decir que los paraguayos están divididos entre colorados, liberales, patria queridistas, oviedistas, febreristas, demócratas cristianos, comunistas, socialistas, anarquistas y cuantos istas existan. Y no dejaría de ser cierto en parte.
** Pero si al pretender revertir el proceso se recurriese a la solución simplista de apelar a los dirigentes de los diversos sectores, se estaría legitimando a las cúpulas de los fragmentos, se estaría blanqueando a los referentes precisamente responsables de la fragmentación y se estaría cediendo espacios privilegiados en el proyecto justamente a quienes apenas formalmente ocupan posiciones relevantes en las organizaciones en cuestión.
** En ese caso, hubo una caracterización incompleta de la fragmentación, pues en los casos estudiados habría que separar nítidamente a las cúpulas de los partidos y movimientos de los adherentes, lo que podrá dar lugar a procesos unitarios distintos. El Paraguay necesita unirse, pero sobre todo necesita unirse por la base, con protagonismo real de los que realmente reciben los perjuicios de la fragmentación. Diciendo en otros términos, en la fragmentación hay sectores que se benefician y sectores que se perjudican. Por lo general se benefician las cúpulas, que de hecho ocupan posiciones con libre acceso a innúmeros beneficios concretos, contantes y sonantes.
** Los perjudicados, sin embargo, son casi invariablemente, todas las bases de las estructuras fragmentadas, que padecen todas las deficiencias que el país presenta, sin acceso a los beneficios de los avances socioeconómicos contemporáneos. Se da lo que se llama el desarrollo desigual y combinado, donde en la misma realidad conviven y se articulan situaciones diametralmente opuestas, una con fuerte rasgo de opulencia y otra con dramática característica de carencia.
** En todos los sectores existen opulentos y carenciados. La realidad no se manifiesta en todos los hogares paraguayos de la misma manera; en algunos hogares el presente sonríe, mientras que en otros hace padecer.
** De ahí que la unidad por la base es la que deberá promoverse, pues de otro modo, con énfasis en el protagonismo de las cúpulas, se correría el serio riesgo de estimular falsas soluciones, por una parte, y de alimentar distorsiones que ya han causado enormes daños al país en el pasado, como el caudillismo, solamente para citar un ejemplo, por otra parte.
** De todos modos, ese abordaje de la fragmentación no es único, ni tampoco es enteramente cierto, sino apenas parcialmente real, y tiene alternativas de respuestas distintas, con diferentes resultados prácticos.
** Otro abordaje posible sería el de sostener que la sociedad paraguaya apenas en su superficie está fragmentada en partidos que la fragmentación real pasa por otros criterios, como ser el socioeconómico. En este caso se diría que la sociedad no está dividida entre tal istas y tal istas, sino entre pobres y ricos, entre trabajadores y explotadores, entre grandes latifundistas y hombres sin tierra.
** Ese enfoque también es cierto en parte, y también puede dar lugar a respuestas distintas, todas ellas con sus respectivas dosis de riesgo.
** Si el criterio fuese ese, la respuesta podría ser una de tres:
- apostar en los pobres contra los ricos, en los trabajadores contra los explotadores, en los sin tierra contra los latifundistas, o
- apoyarse en los sectores sociales pudientes, con poder económico y político real: empresarios de todo tipo, sobre todo, o
- esbozar una propuesta de país que englobe a todos, considerando que todos son parte de una necesaria realidad, con fuerte sensibilidad social.
** Las tres respuestas esbozadas tiene sus partidarios respectivos, así como promotores y operadores.
** En el Paraguay, habrá que admitir con honestidad, por fuerza de las circunstancias se ha dado un predominio claro del acceso privilegiado de los sectores pudientes a los beneficios del desarrollo contemporáneo, lo que terminó por dejar en el escenario concreto a más sectores excluidos. Esto es irrebatible.
** Pero en el Paraguay de hoy, por el contexto histórico mundial, regional y local, no están dadas siquiera las mínimas condiciones para promover la rebelión de los excluidos contra los sectores opulentos.
** En teoría pura, de hecho, eso no se promueve, es un proceso que escapa por completo al voluntarismo y a la acción de modernos "Espartacos"; es un proceso histórico en que determinados sectores se pliegan libre y espontáneamente a la desobediencia, convulsionando realidades y presionando por cambios generalizados y estructurales.
** Tal cuestión depende -decía Lenin- de condiciones objetivas y subjetivas determinadas; ni condiciones objetivas ni condiciones subjetivas favorecen dicho cuadro.
** Lo que sí está colocado con claridad en la Agenda/País, en la agenda de Paraguay, es la modernización del país en todas las esferas: económica, social, política y cultural. Y de esa tarea podemos participar todos, sin exclusiones, en el marco de un trabajo conjunto, que minimice y supere los fuertes contrastes, de modo a favorecer la modernización con equidad social.
** Esa búsqueda de una sociedad más justa y equitativa sí tiene, en principio, personas y estructuras que pueden eventualmente canalizarla, hacer que pase del papel a la realidad. Es una oportunidad histórica, única e irrepetible, pero para que no se termine en una fuerte frustración, es esencial que los cambios se esbocen y apliquen con el máximo cuidado y respeto.
** Se puede vaticinar con cierta precisión que:
- de estimularse la confrontación social como salida, se creará una situación caótica, cuyo desenlace puede ser un fuerte retroceso político, pero no a la inversa, mientras que
- de convertirse en facilitadores de los intereses mezquinos de los sectores socioeconómicos opulentos se promoverá una suerte de "africanización" de la sociedad, con contrastes aumentados y riesgos más fuertes a la estabilidad, y
- si se apuesta racionalmente a encontrar en el marco del consenso soluciones que beneficien recíprocamente a los sectores sociales con intereses contradictorios, resulta perfectamente posible viabilizar la modernización del país con equidad social.
** Como se puede constatar, ese abordaje de la fragmentación da pie a resoluciones distintas de los problemas.
** La unión a ciegas no corre, pues potencializa los riesgos y reduce las oportunidades. Habrá que unir a la sociedad paraguaya por la base y promover la articulación de todos los sectores con la firme voluntad puesta en la reforma general y profunda, que tenga como Norte la minimización de los contrastes. Es posible y es viable.
** Hay que tener conciencia, entonces, que dependiendo de cómo se resuelvan los problemas que plantea la sociedad paraguaya -que son de alta complejidad, se insiste- se tendrá un cambio constructivo o una abierta exposición a fuertes retrocesos.
** Otro tema sensible que debe ser abordado sin esquivar el bulto es el "axioma" común en amplios segmentos de la sociedad sobre que el Partido Colorado es el único y exclusivo responsable de la actual situación, lo que dio pie a una suerte de anti-coloradismo.
** El "axioma" en cuestión no resiste el menor análisis, pues si bien el Partido Colorado, o más precisamente las cúpulas del Partido Colorado han sido principales responsables de la realidad que se soporta, no han sido únicas ni exclusivas responsables. Hubo responsabilidad de otros sectores políticos locales e internacionales, cuyo accionar u omisión contribuyeron a generar este deplorable estado de cosas.
** Por la misma responsabilidad compartida, real y de gran proporción, no hay razón ni motivo para alimentar la popularización de versiones que apuestan a satanizar a algunos actores para beneficios de otros, que por poco son santificados.
** En todos los partidos y movimientos, incluido el Partido Colorado, hay referentes buenos, hay malos referentes y personajes claroscuros. Eso es normal y es reflejo de la complejidad social; aquí y en la China.
** Lo que parece un contrasentido, sin embargo es que la inmensa mayoría de los colorados, al igual que los liberales y los de otras agrupaciones, son buenas personas, sanas e íntegras; y pequeñas minorías en cada segmento, partido o movimiento, son malas. El contrasentido reside en un hecho fácil de constatar: la mayoría pesa poco en las decisiones, mientras que la minoría se atribuye la representatividad del conjunto y hace y deshace a su gusto y disgusto.
** Por eso es que no se justifica, no es correcto ni apropiado, y no tiene sentido alguno desarrollar una suerte de anti-coloradismo como bandera. Es más, la participación activa y protagónica de la mayoría de los colorados en un proceso de cambio es fundamental. Eso es lo que puede garantizar el pluralismo real y puede dar la necesaria estabilidad y solvencia al proceso.
** Los que sí deberán ser expresamente excluidos del proceso de construcción de una sociedad justa y equitativa son los referentes de la cúpula miserable, mezquina y tramposa, que apelando a todo tipo de artimañas se mantuvo y mantiene en la cúspide del poder. El proyecto futuro deberá ser amplio e incluyente, abierto a la participación constructiva de los referentes de todos los sectores políticos e ideológicos. Es importante inclusive que haya confrontación, pero no la enfermiza, insana, que apuesta a destruir antes que a construir.
** En cuanto al tema puntual la solución es simple: no es cierto que los colorados son los malos de la película ni que los opositores son los buenos; ni a la inversa. De ahí que la inclusión de todos en el proceso de construcción de los cambios es fundamental. Habrá conflictos, roces y hasta fuertes disputas, pero mientras sean constructivas, bienvenidas sean.
** Al final de esta rápida reflexión dejamos en pie la afirmación clara y expresa de asegurar que el futuro político y social del Paraguay dependerá del tino con que se resuelvan los problemas esenciales relacionados con la unidad de la sociedad y con el tratamiento a las cúpulas de los diversos sectores.
** EL CAMBIO ES POSIBLE Y ES VIABLE. PARAGUAY ES POSIBLE Y VIABLE. LOS INVIABLES SON LOS QUE POR ACCIÓN U OMISIÓN CONTRIBUYERON PARA HUNDIR A ESTE PAÍS EN EL ATRASO Y LA POBREZA.

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