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sábado, 29 de agosto de 2009

JUAN CARLOS MENDONÇA - PARAGUAY VIOLENTO

OBRA: PARAGUAY VIOLENTO – ENSAYO
Por JUAN CARLOS MENDONÇA
Intercontinental Editora,
Asunción-Paraguay 2009 (143 páginas)
Consultas: info@portalguarani.com
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** Me interesa hacer notar, con especial énfasis, que la circunstancia de que la violencia adquiera su expresión más enérgica en el ámbito político, no significa estrictamente que sea la política la causa de nuestras disensiones. El problema no es político -en sentido riguroso-, sino cultural, y si se expresa como tal ello se debe a que es siempre la política la antena más sensible de las ondas históricas. Al referirme, pues, al desarrollo político de nuestro país para mostrar los estragos de la violencia entre nosotros no quiero significar que la política sea su causa, sino solamente que es su más excelente caldo de cultivo y exteriorización. Desde luego entiendo que sería mirar con mucho simplismo y poca profundidad, creer que nuestra violencia viene solamente de las discordias políticas, para invadir el campo general de nuestra vida. Ella está en todo: en la organización social y familiar, en el trato dado a la mujer, al niño y al anciano; en las movilizaciones campesinas, en los sindicatos, en el deporte, en los estudiantes, en la división arbitraria entre buenos y malos, que sólo se usa para justificar los papeles de víctimas y victimarios; en el lenguaje, que dejó de ser un medio de comunicación para convertirse en un instrumento de agravio y ofensa.
** En mi opinión nuestra crisis es cultural, algo más serio y más grave que cualquier otra clase de crisis, porque representa un desconcierto de valores y sentimientos con profundas raíces en el tiempo. Para superar tal crisis no basta el cambio de un gobierno por otro o el cambio de un partido por otro en el gobierno; es preciso combatir las fuerzas antisociales que se han desatado en nuestra historia. Los partidos y los gobiernos representarán en esa lucha un gran papel, según el lado del cual se pongan, pero no estará librada a su sola acción conjurar la crisis que se vive. Es a la nación misma a la que concierne estructurar su modelo cultural, obligando, si es necesario, a los partidos políticos y a los gobiernos a modificar radicalmente su conducta.
** La actual generación tendría que ser la autora de este cambio, aunque ocurre que no siempre el protagonista está a la altura de su papel y el futuro abre ominosamente su interrogante...

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ACLARACIÓN
** Las reflexiones que ahora se publican fueron escritas y expuestas en distintas oportunidades y foros antes de la caída de la dictadura, o, si se prefiere, antes del advenimiento de la democracia, en 1989. El motivo de la publicación es que considero que no son ajenas a los tiempos que se viven, agitados por las más diversas formas de violencia.
** En efecto, la caída misma de la dictadura se produjo mediante un cruento golpe militar; enseguida sacudió al país el magnicidio del Vicepresidente de la República, Dr. Luis María Argaña, y se desencadenó el sangriento llamado "marzo paraguayo", que derrocó un gobierno elegido por el 54% de los votos de los electores. A lo cual siguieron y siguen- violaciones de la propiedad privada, invasiones de tierras, cortes de rutas, ocupaciones de plazas y calles de la Capital, asaltos y asedios a edificios públicos. Sin omitir movilizaciones amenazantes de sindicalistas y campesinos, enfrentamientos durísimos entre éstos y la policía -inclusive con muertos y heridos de ambos bandos-; asaltos de establecimientos ganaderos y agrícolas, acompañados de impedimentos para la siembra, de destrucción de cultivos, de maquinaria y de alambradas: persecución de colonos brasileros o de hijos de brasileros en la frontera, con riesgo de sus personas y de sus bienes; asalto e incendio de comisarías y puestos militares, con robo de armas. A lo que hay que sumar todavía disputas teñidas de amenazas, de agravios e insultos, campañas electorales iracundas, uso permanente de un intolerante intercambio verbal entre disidentes, incertidumbre programática bajo la cual late el peligro de un estallido social y una lucha de clases... Todo esto en el lapso de veinte años, grabados con el sello de la violencia. En este tiempo -y desde la Constitución de 1870 -lo más serio que se hizo para un cambio esencial de valores culturales, es la Constitución de 1992, a pesar de sus defectos, y la impecable transmisión democrática del poder por parte del Partido Colorado a la oposición en el año 2008. Lo cual no se valora, y hasta molesta a los que están acostumbrados al viejo modelo de gobernar sin cortapisas, sin crítica y sin consenso.
** Creí entonces, cuando expuse las reflexiones que aquí se publican, y sigo creyendo, que los grandes males paraguayos trascienden el ámbito puramente político y funden sus raíces en tierras más profundas, que tienen que ver con nuestra propia índole cultural, fuertemente atada a la relación en que se encuentran la moral, el derecho y la política. Cualquiera sea el lugar donde nos ubiquemos es preciso aceptar que el derecho no puede prescindir de contenidos éticos -buenos o malos- y que la calidad de la política depende de la calidad del derecho -bueno o malo-. La pobreza ética y la pobreza jurídica tienen que dar como resultado, necesariamente, una política pobre. Toda lucha reducida al universo exclusivamente político, divorciada del derecho y de la moral, alejada de los más altos valores culturales, está destinada a desencadenar grandes sufrimientos, que hemos padecido y seguiremos padeciendo a causa del exacerbado enfrentamiento que nos gobierna.
** Sin perjuicio del valor que se le atribuya como escrutinio a lo que se ha dicho ayer, el lector puede poner el acento en su valor como testimonio y como preocupación por el porvenir; sobre todo en esa preocupación que despierta la dificultad de nuestro pueblo para aprender a decepcionarse, y que después siempre paga con frustraciones y pobreza de destino.
JUAN CARLOS MENDONÇA - Asunción (Paraguay), 2009.
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ÍNDICE
Aclaración
· La ley de la violencia en la historia del Paraguay
· Reflexiones sobre la actualidad nacional
· Las elites en el Paraguay
· El hombre político paraguayo
· ¿La violencia, antídoto de la violencia? (Podrá leer visitando)


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