Recomendados

miércoles, 15 de diciembre de 2010

ROBERTO PAREDES - EL SINDICALISMO DESPUÉS DE STROESSNER - HUELGA GENERAL DE 1958 - TESIS SOBRE EL SINDICALISMO DESPUÉS DE STROESSNER / Asunción, 2002



EL SINDICALISMO DESPUÉS DE STROESSNER
Obras de 
Diseño y Arte: Juan Flores
Asunción - Paraguay,
Octubre 2002 (200 páginas)



PRESENTACIÓN
La obra de Roberto Paredes sobre la historia del movimiento sindical paraguayo en las últimas décadas es más que oportuna. No son muchas las personas que se ocupan de un tema como el sindical, que es parte de la historia social y política de un país. Por ello, aclarando que no es necesario estar de acuerdo con todos los puntos por él señalados, he aceptado gustoso redactar la presentación de este libro.
Hace casi veinte años he tenido la oportunidad de hurgar en los libros y archivos de Francisco Gaona, de leer la prensa sindical de principios del siglo XX y de las décadas posteriores. La claridad política e ideológica de los dirigentes de esa época es envidiable. Luchaban no solamente por el bienestar de los trabajadores (así, en masculino en esa época), sino por una sociedad sin explotadores ni explotados. Las publicaciones también reflejaban lo que acontecía en el campo internacional, como, por ejemplo, el no alineamiento durante la vigencia del pacto Ribbentrop-Molotov y el combate decidido al nazismo después de la invasión hitleriana a Rusia.
Las reivindicaciones que levantaron hace cien años siguen hoy vigentes. Pero en el ínterin, los sucesivos gobiernos autoritarios y en especial la dictadura de Stroessner vaciaron de contenido ideológico al movimiento sindical, reduciéndolo a organizaciones de empresa que de vez en cuando negociaban alguna mejora para sus afiliados.
Empecé a activar en el movimiento sindical el 18 de julio de 1975, en el gremio bancario, que era uno de los pocos organizados en el país. No estaba contaminado por la hegemonía colorada, lo cual le valía los recelos de la principal dirigencia de la CPT stronista. A raíz de la expulsión de la Confederación Paraguaya de Trabajadores del seno de la ORIT/CIOSL, en 1979, por "defender más los intereses del gobierno y de los empleadores que los de los trabajadores", Modesto Alí, entonces Secretario General de la CPT, trató de lavar la imagen internacional de esa organización y se unió al Grupo de los 9, núcleo sindical independiente. Eso le valió su no reelección. Saúl González, entonces ministro de trabajo, dijo a un representante internacional que Alí ya le tenía con "los huevos rotos" y que, por tanto, Sotero Ledesma sería el Secretario General de la CPT.
La represión era sistemática. En 1972 se instaló en el país una oficina del Instituto Americano para el Desarrollo del Sindicalismo Libre, norteamericano. Pero ni siquiera a sus amigos del norte la dictadura permitió que realizaran seminarios sindicales fuera del área de Asunción. Cuando más tarde pudieron llegar al interior, lo hacían acompañados de autoridades ministeriales. Era curioso oír las anécdotas de quienes participaban de esos eventos. Durante todo el seminario se escuchaba hablar sobre "sindicalismo libre y democrático", pero el evento lo inauguraba o lo cerraba J. Eugenio Jacquet, con largos discursos sobre las bondades del "era de paz" y sobre "la situación inmejorable de los trabajadores en el Paraguay".
Así siguió funcionando la CPT. Las organizaciones sindicales más o menos independientes tenían los más diversos problemas de control policial. Sus dirigentes eran acosados por la sección obrera, dependiente de la Sección Política. Los "permisos" para las reuniones pasaban por la CPT, donde recibían el visto bueno y luego volvían a la Sección Obrera para la autorización final.
A principios de la década del 80, los dirigentes sindicales se volvieron más temerarios. No pedían ya permiso para realizar sus asambleas. Sencillamente comunicaban que las harían. La estrategia era reivindicar la libertad de reunión y de asociación, garantizada en la Constitución entonces vigente. Pero siempre había la posibilidad de presencia policial (para impedir la asamblea o para grabarla).
A mediados de 1982, habiendo asumido yo por primera vez la Secretaría General de FETRABAN, se produjo el despido de varios dirigentes del Sindicato de Paraguay Refrescos (Coca Cola). Con Gustavo Codas, del SPP, (hoy asesor de la CUT de Brasil) y otros dirigentes decidimos iniciar una campaña de boicot al producto, que fue un éxito. Las críticas de muchos dirigentes tradicionales del gremio bancario, no tardaron en llegar. FETRABAN ''se estaba metiendo con otros gremios que no tenían nada que ver con él y no tardaría en llegar una represión al gremio, de la cual su dirigencia sería responsable".
Nuestra convicción era que el gremio bancario nunca sería lo suficientemente fuerte si todo el sindicalismo paraguayo no lo era. Los sectores más conservadores, sin embargo, decían que "los bancarios ganan bien, negocian su contrato una vez por año y hasta ahora les ha ido bien con la política de no meterse con otros". La lucha interna se dio inmediatamente. El sector conservador, sin fuerzas, no pudo imponerse. Con compañeros como Víctor Rodríguez, Rubén Lisboa y otros del Banco del Brasil, Holandés, Real y Nación, se logró imponer una línea de compromiso con los otros sectores laborales.
A partir de 1982, FETRABAN, que tenía personería gremial reconocida y uno de los únicos locales sindicales propios, se convirtió en punto de encuentro de los más diversos sectores, para organizarse y debatir. En el plano político, el local del Partido Revolucionario Febrerista funcionaba de la misma forma.
El éxito de la campaña de boicot a la Coca Cola, llevó a otras iniciativas, como la organización del Sindicato de Achon Industrial (casi exclusivamente de mujeres) y de Fábrica Paraguaya de Vidrios. Los dirigentes de este último sindicato fueron despedidos y, a pesar de la campaña que se hizo para reponerlos, el objetivo no fue logrado.
Pero todo esto iba convenciendo a muchos sectores de la necesidad de armar una estructura sindical más duradera que aquellos Comités Intersindicales de Solidaridad. Se formó así el Movimiento Intersindical de Trabajadores (MIT) con el Sindicato de Trabajadores de la Construcción (SINATRAC), Sindicato Nacional de Obreros Metalúrgicos y Afines (SINOMA), Centro Paraguayo de Teatro (CEPATE), Federación de Trabajadores Bancarios del Paraguay (FETRABAN), Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), Coordinación Nacional de Trabajadores (CNT), Organización de Trabajadores de la Educación del Paraguay (OTEP), Sindicato de Trabajadores Sociales (STS) y una Agrupación de Trabajadores Gráficos.
Las reuniones se realizaban en forma discreta, casi clandestina, hasta que se decidió salir a la luz pública el 1º de mayo de 1985, justamente para evitar darle a la dictadura la excusa de clandestinidad para reprimir al MIT. A partir de ahí, la organización empezó a contactar con los más diversos sectores de trabajadores urbanos y campesinos.
El siguiente hecho político importante fue el 1 de mayo de 1986, cuando por primera vez en varias décadas el movimiento obrero volvió a tomar las calles. Las movilizaciones de la oposición, de Clínicas y otras la precedieron. Las represiones eran infaltables.
Para ese tiempo, la CIOSL, que había expulsado a la CPT en 1979, había vuelto a Paraguay y ya estaba trabajando con el MIT y algunos sectores democráticos. Facilitó fondos de solidaridad para socorrer a sindicalistas despedidos y hasta apoyó a quienes trabajaban en la asediada Radio Ñandutí para que no dejaran sus puestos de trabajo. La campaña sindical internacional contra la dictadura en Paraguay se hacía en forma conjunta con otras, como la lucha contra el apartheid en Sudáfrica, la dictadura de Pinochet en Chile y el apoyo al Sindicato Solidaridad de Lech Walesa.
A pesar de todas las diatribas contra ellas, la CIOSL y la ORIT eran toleradas por la dictadura, tal vez por la innegable influencia que ejercen en la Organización Internacional del Trabajo. Los dirigentes del MIT proclamábamos a los cuatro vientos la solidaridad internacional de la CIOSL, la ORIT y sus organizaciones sindicales afiliadas que prestaban apoyo político y hasta financiero al nuevo movimiento sindical paraguayo.
Pero otro sector que también visitaba el Paraguay, lo hacía en forma clandestina y los dirigentes del MIT éramos responsables de su seguridad. Eran los de la Federación Sindical Mundial (FSM), de orientación comunista, los del Partido Comunista Argentino ligados al movimiento sindical y los de la CGT de Francia, entonces afiliada a la FSM.
Otras veces venían dirigentes de la Confederación Mundial del Trabajo (CMT), cuya entrada al país era también permitida, aunque eran igualmente atacados por la dictadura, como los dirigentes de la CIOSL.
El MIT era plural en muchas cosas. Por ello, el acuerdo era trabajar con todos los sectores internacionales, en igualdad de condiciones. La afiliación internacional de la futura central o su postura independiente sería debatida en un momento más conveniente.
Dentro de esa misma pluralidad, el MIT formó parte de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur con apoyo CIOSLIORIT, fundada en 1986 para combatir a las dictaduras de Stroessner y Pinochet, juntamente con la CUT y CGT de Brasil, CGT Argentina, PIT-CNT de Uruguay, COB de Bolivia y Comando Nacional de Trabajadores de Chile (después CUT).
Pero el MIT era también plural en cuanto a su composición interna. Dirigentes sindicales de ideología liberal, socialdemócratas, democristianos, socialistas, comunistas y trotskistas hacían sus largos debates políticos, hasta por nimiedades. Ello, sin embargo, sirvió para el futuro. Había un sector con experiencia sindical que sabía cómo negociar con los empresarios y otro que venía de una experiencia de lucha estudiantil y política, que rechazaba toda negociación con el capital, porque de hecho eso significaba transar con la opresión. De esos debates, los primeros aprendieron política y contenido ideológico y los segundos las características del movimiento sindical. Ahí se forjó el contenido ideológico y organizativo del MIT y de la CUT en sus primeros años.
Aunque no creció mucho en el aspecto organizativo en esos años, el MIT fue adquiriendo mayor presencia nacional, a través de los medios y con las visitas (a veces clandestinas) al interior.
Era, además, el único referente sindical paraguayo para las organizaciones sindicales internacionales. Cinco días antes de la caída de la dictadura, se realizó la Plenaria anual, donde fijamos como objetivo la creación de una central obrera en un plazo de cinco años.
No obstante, a menos de una semana de haber sido derrocado el dictador, diversos sectores se agolpaban en el local del MIT solicitando asesoría para organizarse. La CUT fue creada en sólo seis meses, como central obrera y campesina, combativa, clasista y democrática. Se pidió apoyo a la CUT de Brasil para la redacción de los estatutos y se decidió adoptar el modelo sindical de la Central Única de Trabajadores de ese país.
La carrera ascendente del movimiento sindical, con la hegemonía de la CUT, fue notoria. La elección de un intendente municipal de Asunción sindicalista, la participación en la Convención Nacional Constituyente, la imagen pública de la Central que sólo estaba por debajo de la de la Iglesia, la febril actividad interna, son algunos de los ejemplos.
Pero había correcciones que hacer. El mundo estaba cambiando, el país también y el movimiento sindical debía reestructurarse. No se podía trabajar ya con cientos de organizaciones sindicales por empresa, cada una con sus problemas. Los dirigentes de la CUT no podían estar en todas las negociaciones, en todos los conflictos, en todas las Asambleas. El modelo sindical por empresa era como un archipiélago que creaba cuellos de botella en la misma central. Había que ir hacia las federaciones y hacia los sindicatos por rama.
Así se planificó en 1994. Pero un grupo de dirigentes que quiso perpetuarse en el poder, con inclinaciones clientelistas, lo impidió. Quienes estábamos por el cambio nos fuimos, uno a uno, cansados de las persecuciones internas.
La planificación de enero de 1994 fue tal vez el último debate político importante dentro de la CUT. Con el progresivo vaciamiento ideológico, gran parte de la dirigencia que quedó se dedicó a los negocios, adoptando los vicios del modelo sindical argentino y dejando de lado las virtudes que éste podía tener, como las llamadas obras sociales. Algunos se dedicaron a la "compra" de nichos o de departamentos, otros a la compra de bancos quebrados. Se perdió la brújula. Algunos máximos dirigentes sindicales, acompañados de ex sindicalistas, ahora ministros, se dedicaban a tratar de comprar a otros dirigentes para evitar huelgas.
No estoy de acuerdo con que la propaganda de la prensa comercial fue la que destruyó al movimiento sindical en los últimos años. Siempre tratamos de culpar a otros de nuestros propios males. Creo sí que varios de los más connotados dirigentes sirvieron en bandeja a los adversarios del movimiento sindical todo un arsenal para disparar contra el movimiento sindical. El resultado, hoy, es que dirigencia sindical y corrupción son considerados, aunque en forma injusta, como sinónimos por la opinión pública.
Pero no todo está perdido. Hay organizaciones que no murieron y muchísimos dirigentes que no se corrompieron. SITRANDE, del que Roberto Paredes habla en su libro, es solamente un ejemplo. Hay iniciativas importantes de recuperación y unificación sindical que deben ser apoyadas. La historia sindical en el Paraguay no ha terminado; recomienza. Para que vuelva a ocupar sus niveles anteriores e ir incluso más lejos, debe recuperar el debate político constante, aliarse con otros sectores de la sociedad que están tanto o más excluidos que los/as trabajadores/as, para luchar juntos por el proyecto de país que no tenemos.
Asunción, octubre de 2002
VÍCTOR BÁEZ MOSQUEIRA



CAPITULO I - 1958: UN ERROTA HISTÓRICA


La huelga general de 1958 constituyó un enfrentamiento decisivo entre el gobierno de Alfredo Stroessner, que se encontraba en franco proceso de consolidación, y el movimiento obrero, cuya expresión orgánica más acabada era la Confederación Paraguaya de Trabajadores, CPT, la única central sindical.
Fundada el 15 de julio de 1951, la CPT nucleó a trabajadores de todas las corrientes políticas y doctrinarias. Pero si bien existía una fuerte influencia sobre la central de militantes del Partido Comunista Paraguayo, del Partido Revolucionario Febrerista y de activistas social-cristianos, tenían un peso predominante las fracciones del Partido Colorado.
(Esta situación se explica en gran medida por tratarse la CPT de una suerte de prolongación de la ORO (Organización Republicana Obrera), que bajo la conducción de Enrique Volta Gaona, entre otros, había promovido el Partido Colorado en el marco de los conflictivos años 1947 y 1948.)
El predominio colorado era tan claro que como manifestación inequívoca de ello apenas basta recordar que fue la CPT, en su 5° Congreso de 1957, la primera institución que propuso la reelección del general Alfredo Stroessner a la Presidencia de la República.
Esta influencia, sin embargo, ni era de un solo signo ni tenía un único sentido, expresándose los intereses de las corrientes internas coloradas de manera clara en los momentos conflictivos. La comprensión de esto resulta fundamental para entender el trasfondo de la huelga de 1958, movilización que se dio en el marco de un complejo juego de intereses.
El conflicto que desembocó en la huelga general de 1958 se dio en torno de un aumento salarial solicitado por los trabajadores, pero el movimiento no tuvo un carácter meramente reivindicativo, pues estuvo fuertemente condimentado con ingredientes políticos de alta potencia:
1. Los activistas comunistas y febreristas vieron en la movilización la posibilidad de provocar un cambio político.
2. Los colorados "mendez-fleitístas" pensaron que había llegado el momento de poner fin al gobierno de Stroessner. De ahí que su líder, Epifanio Méndez Fleitas, mantuviera en el exilio una entrevista con dirigentes de la CPT, a quienes apoyara en su iniciativa.
3. Fracciones del oficialismo colorado también demostraron simpatías por el movimiento, pues había una pugna interna: Stroessner planteaba realizar cambios en el gabinete, que consistirían esencialmente en aumentar la presencia de militares en el gobierno, a costa de los dirigentes del Partido Colorado. Por eso, el ministro Ezequiel González Alsina se mostraba más bien simpático que hostil a la medida programada. De hecho, hay elementos suficientes que confirman que la huelga fue alentada por sectores del oficialismo colorado.
La CPT tenía en ese entonces alrededor de 300 sindicatos, entre los que se destacaban por su fuerza y arrastre la Liga de Obreros Marítimos, los sindicatos de las tanineras, los ferrocarrileros y los de los frigoríficos. Una serie de peculiaridades económicas de la época determinaban esa situación:
- La Liga de Obreros Marítimos, LOM, era poderosa, pues prácticamente todo el comercio exterior, ventas y compras, se hacía a través del río Paraguay, por lo que existía una amplia flota, que empleaba a miles de trabajadores. Además, por su propia actividad, los trabajadores de la LOM tenían permanentes contactos con dirigentes obreros extranjeros y con exiliados paraguayos, lo que les daba un nivel de consciencia diferente, más amplio y elevado. Contaba con 32 sindicatos; Florentín López, afiliado a la LOM, fue secretario general de la CPT por cuatro períodos consecutivos, desde su fundación en 1951 hasta el 5° Congreso Obrero de 1957.
- Las tanineras Puerto Casado, Puerto Sastre, Puerto Pinazco y Puerto Guaraní, por su parte, estaban aún operando con fuerza, constituyendo una de las actividades de exportación más importantes de la época. Ubicadas en el Chaco, en una posición geográfica relativamente aislada, sus trabajadores, sin embargo, presentaban varias ventajas: alta combatividad, construida a lo largo de una experiencia de décadas de lucha, y un elevado nivel de consciencia, ya proveniente de la propia composición de la colectividad, ya derivada de los permanentes trabajos de capacitación que habían realizado y realizaban con cierta sistematicidad los anarquistas, los comunistas y los febreristas, a lo que hay que añadir el efecto positivo de los contactos frecuentes con los trabajadores de la LOM. Los cuatro sindicatos vinculados a la explotación del tanino estaban sólidamente organizados.
- Como la red vial era escasa, casi inexistente, el ferrocarril era el medio de transporte fundamental, tanto de pasajeros como de cargas, por lo que los ferrocarrileros constituían una fuerza especialmente fuerte.
- País agropecuario, el Paraguay disponía de una ganadería vasta, que se trató de explotar industrialmente, lo que significó la instalación de frigoríficos, cuya consecuencia social directa fue la ampliación de la masa trabajadora manufacturera. Para tener una idea aproximada del peso que el sector podría tener, basta referir que solamente uno de los sindicatos del ramo, el del Frigorífico San Antonio, tenía 1.800 afiliados; casi el total de sus alrededor de 2.000 trabajadores.
Fuera de esto, no existía prácticamente ningún bolsón de desarrollo industrial en el país, lo que a su vez determinaba la escasa expansión de la clase propiamente obrera, lo que a su vez se expresaba en un bajo nivel de organización, de movilización y de consciencia operaria, desde una perspectiva general.
El Paraguay de ese entonces, desde el punto de vista estrictamente económico, era correctamente caracterizado como uno de los más pobres de América Latina, lo cual resulta esencial comprender, de modo que no se exagere ni se minimice la trascendencia del papel desempeñado por las diversas clases sociales.
El Censo de Población realizado en 1950 arrojó datos reveladores sobre la composición social de la formación paraguaya. Así, sobre una población total de 1.406.000 habitantes, se estimaba que la Población Económicamente Activa ascendía a 437.000 personas, distribuidas de la siguiente manera de acuerdo a las actividades:
Agropecuarias: 235.000 - 54%
Industriales: 68.000 - 16%
Construcción: 13.000 - 3%
Utilidad Pública: 1.000 - 0,2%
Comerciales: 30.000 - 7 %
Transportes: 10.000 - 2 %
Servicios: 68.000 - 16%
Otros: 12.000 - 3 %
Total: 437.000 - 100%
Del total de la Población Económicamente Activa, 337.000 eran varones y 100.000 eran mujeres. En ese entonces, el Censo reveló que el 75% de la población total vivía en el campo y apenas el 25% en áreas urbanas.
Poco antes de desencadenarse la huelga se intentó un acuerdo entre la central y el gobierno. Así, el 26 de agosto, en asamblea general realizada en el local de la CPT, se constituyó una comisión negociadora, integrada por dos representantes del Consejo de Delegados de la central (Generoso Vivero y Fortunato Osorio) y dos representantes del Comité Ejecutivo (Vicente Cortessi y Luis Ramírez).
Un encuentro con César Garay, del Ministerio de Justicia y Trabajo, terminó en un desacuerdo total. A través del ministro, el gobierno propuso un aumento adicional del 5%, lo que se rechazó.
Se produjo, entonces, una entrevista de los dirigentes sindicales con el presidente Alfredo Stroessner. El encuentro se dio en la residencia presidencial, Mburuvicha Róga, oportunidad en que Stroessner abrió el diálogo:
- Todos los que estamos aquí somos colorados...-, comenzó diciendo, pero se calló, pues Cortessi le había demostrado con una mueca de que no era así, y aclaró: - Todos, menos los que están detrás -, refiriéndose a Fortunato Osorio y a Generoso Vivero. Se aclaró que ambos eran febreristas y la conversación prosiguió.
- ¿Ustedes no pueden hacer algo para evitar esto?-, preguntó el presidente, visiblemente preocupado.
- No - respondió Cortesi - porque éstos son los que deciden; son los que tienen el control de los sindicatos-.
Stroessner asumió dos actitudes diferentes en el transcurso de la conversación: primeramente, trató de intimidar a los dirigentes sindicales, pero como se mantuvieron firmes en sus reclamos, después pasó a adoptar un tono conciliador, prometiendo inclusive cambios políticos, entre los cuales la vuelta del líder febrerista, Rafael Franco, en ese entonces en el exilio.
No hubo entendimiento. El presidente insistió en seguir hablando, pero los dirigentes sindicales optaron por retirarse: eran las 23:30 del 26 de agosto; el inicio de la huelga estaba programado para las 00:00 horas del 27.
La CPT reclamaba un aumento salarial de 50% de aumento, que el gobierno había rechazado, concediendo 5%, con lo que en asamblea realizada el 26 de agosto, alrededor de 4.000 trabajadores ratificaron la convocatoria a una huelga general por tiempo indefinido; jornada que se inició el 27 y que se extendió por 14 días, siendo definitivamente derrotada en el marco de una represión violenta y generalizada, que dejó como saldos negativos inmediatos la prisión y el exilio de centenares de dirigentes sindicales, así como la intervención de la central obrera.
La entrevista del grupo negociador de la CPT con Stroessner reveló una realidad que nunca fuera debidamente explicada: existía una clara dualidad de poder en la central obrera, donde mientras el Comité Ejecutivo, controlado mayoritariamente por los colorados, estaba dispuesto a un acuerdo, el Consejo de Delegados, controlado por activistas opositores, se endurecía.
El nivel de divergencia fue tal, que aunque el Consejo de Delegados propusiera un aumento salarial del 50% como reclamo principal, el Comité Ejecutivo de la central propuso al gobierno un incremento del 29,11°10; ninguno de los porcentajes se aceptó, pues el gobierno estaba con la firme determinación de no conceder más que el 5010.
Pero no se trató de una divergencia de cúpula apenas, pues en el marco de los preparativos de la movilización los sindicalistas miembros del Consejo de Delegados llegaron a formar estructuras paralelas de conducción del movimiento, previendo inclusive un esquema para el caso de una fuerte represión; ante esa eventualidad entraría a dirigir la jornada el "Comité de Salvataje", como efectivamente ocurrió.
Y la dualidad a la que se hace referencia queda inequívocamente demostrada en la expresión de Cortessi durante el encuentro con Stroessner: "..., son ellos los que controlan los sindicatos".
A las 00:00 horas del día 27 se desató la histórica jornada obrera: un poco antes, tropas de las Fuerzas Armadas y efectivos de la Policía ya habían procedido a cercar el local de la central obrera. Solamente en el local de la CPT fueron detenidos 300 dirigentes y activistas sindicales en la mañana del día 27. Para la tarde había 600 detenidos.
Algunos pocos datos ilustran sobre lo que fue la huelga general de agosto de 1958, en términos de movilización y acatamiento:
1. Durante el primer día, la paralización tuvo un acatamiento masivo en todos los sectores industriales, comerciales y de servicios esenciales.
2. El día 27, al ser cercado el local de la CPT, los trabajadores se concentraron frente al local de la Liga de Obreros Marítimos, LOM; había entre 4 y 5.000 personas. Ese día se tenía que realizar una concentración pública en la Plaza Uruguaya, pero desde el amanecer el lugar público estuvo cercado por fuerzas militares y policiales.
3. Además de la fuerte movilización en la capital, los trabajadores directos e indirectos del tanino se manifestaron con energía: el paro en el Norte fue masivo.
4. En el marco de rumores sobre la inminente caída del gobierno, las calles de la capital fueron literalmente inundadas por vehículos militares y policiales, que trasladaban soldados y policías a los puntos críticos, o que llevaban decenas de detenidos.
5. Los trabajadores que estaban movilizados se refugiaron en establecimientos religiosos: en la Iglesia San Roque y sobre todo en Don Bosco, donde estuvieron miles, bajo el cerco y hostigamiento sistemático de los policías.
6. La paralización comenzó a ceder de manera sensible a partir del tercer día, en que algunos sectores volvieron a trabajar. Sin embargo, la medida de fuerza se mantuvo firme hasta el día 8 de septiembre, cuando después de que los dirigentes del "Comité de Salvataje" llamaron a levantar la huelga, desde el 9 de septiembre se normalizaron todas las actividades.
7. Los sectores empresariales nucleados en la Federación de la Producción, la Industria y el Comercio, FEPRINCO, se manifestaron abierta y terminantemente contra la medida de fuerza, alentando la represión.
8. El Partido Colorado llamó a sus afiliados a cerrar filas en torno de la organización, manteniendo la disciplina. Justificó la negativa del gobierno a conceder el aumento y caracterizó la movilización como "desestabilizadora". No obstante, manteniendo un doble discurso, habló de la necesidad de mejorar la calidad de vida de los trabajadores.
9. El Partido Liberal -esencialmente conservador- condenó la movilización obrera.
Desde el punto de vista histórico, la derivación más trascendental que tuvo la movilización del 58 fue la intervención de la Confederación Paraguaya de Trabajadores, CPT, decisión tomada y puesta en marcha apenas un día después de iniciada la huelga.
Enrique Volta Gaona fue nombrado interventor, contando con la colaboración inmediata de tres dirigentes de la CPT que dieron las espaldas a sus compañeros, ya todos presos. Se trató de Rodolfo Echeverría, Juan Duré Castillo y Luis Ramírez, que se convirtieron en colaboradores inmediatos de Volta Gaona.
Todas las dirigencias legítimas de los sindicatos fueron decapitadas de un solo plumazo, pues la primera determinación tomada por el interventor Volta Gaona fue la de "convocar, a partir de esta fecha (28/VIII/58), a los Sindicatos, Gremios y
Organizaciones de Trabajadores de la República, con el fin de realizar asambleas generales libres y democráticas para designar las Comisiones Directivas de sus respectivos centros".
La consecuencia más negativa de la histórica jornada fue, de lejos, entonces, la intervención de la central sindical, que inauguraría el inicio de un férreo control gubernamental sobre el movimiento obrero, cuya operacionalización traería en el corto, mediano y largo plazos, la desorganización de la clase obrera, y la imposibilidad de la misma, por tanto, de incidir sobre el curso del proceso nacional.
De todos modos, resulta de fundamental importancia precisar los alcances de dicha intervención, pues los detractores acostumbran maximizar el tema y los apologistas minimizarlo.
Intervenida la CPT no se calmaron las aguas, pues el peso que tenían en el movimiento obrero los febreristas y los social-cristianos, no se podía obviar. Enrique Volta Gaona, entonces, planteó una negociación con los social-cristianos, nucleados desde 1957 en el Movimiento Sindical Paraguayo, MSP. Los dirigentes del MSP le hicieron una contraoferta a Volta Gaona: ellos entrarían de nuevo a la CPT toda vez que también entrasen los febreristas. La propuesta se aceptó.
En 1959 se realizó, en el marco de las negociaciones referidas, un "Congreso normalizador", pasando a integrar la nueva directiva de la central 5 social-cristianos y 5 febreristas. Ellos fueron: Efigenio Fernández, Raimundo Pizzurno, Antonio Román, Vicente Machuca y Augusto Maidana, del MSP; y Fortunato Osorio, Albino Arriola, Generoso Vivero y José Ibarrola Sosa, del febrerismo.
El acuerdo se hizo al amparo de una consigna simple pero categórica de Stroessner: "Todos, menos los comunistas". Así de simple.
Pero además del acuerdo referido, dos hechos de gran importancia sacudieron a la República en el transcurso de 1959: una huelga estudiantil de grandes proporciones, en cuyo marco los estudiantes pidieron la destitución del ministro del Interior, Edgar L. Ynsfrán, y del jefe de Policía, Ramón Duarte Vera; y la posterior clausura del Congreso Nacional, con lo que se dejó fuera del juego político a decenas de jóvenes dirigentes colorados que después constituirían el Movimiento Popular Colorado, MOPOCO, en el exilio (Waldino Ramón Lovera, Mario Mallorquín, Eduardo San Martín, Miguel Angel González Casabianca, Enrique Riera,...).
Sobre ambos casos la CPT se pronunció con claridad: apoyó la huelga estudiantil, solidarizándose con sus reclamos; y condenó la clausura del Congreso. Ambos pronunciamientos configuraron un claro mensaje para Stroessner: aún con intervención, la CPT tendría una política relativamente autónoma.
La otra alternativa era profundizar la intervención, aplicando más intimidación y cerrando los espacios para los opositores; y así se procedió.



CAPITULO XX - BALANCE Y PERSPECTIVAS

La realidad sindical actual es deplorable, presentando rasgos dominantes que descarnadamente muestran su extrema debilidad:
1 DISPERSIÓN ORGANIZATIVA: Existen en el Paraguay del 2002 seis centrales sindicales nacionales:
Central Unitaria de Trabajadores, CUT
Central Nacional de Trabajadores, CNT
Confederación Paraguaya de Trabajadores, CPT
Central Sindical de Trabajadores del Estado Paraguayo, CESITEP
Central General de Trabajadores, CGT
Central Unitaria de Trabajadores-Auténtica, CUT-A
Además, existen organizaciones de proyección nacional, que aún continúan operando, como ser el Frente Sindical y Social, FSS, y de hecho la Organización de Trabajadores de la Educación del Paraguay, OTEP.
Desde el punto de vista regional, la organización sindical más importante es la Unión de Trabajadores del Alto Paraná, UTAP. De todas ellas, la organización sindical más importante actualmente es la CNT, si bien es oportuno aclarar que eso no equivale a que sea fuerte, sino que es la de mayor peso, nada más. En febrero de 1989, en que se produjo el golpe de Estado que derrocó a Stroessner, estaban registrados en el Ministerio de Justicia y Trabajo 215 sindicatos; 10 años después se tenía 1.466 sindicatos.
El problema es grave, pues de acuerdo con los registros estadísticos de la Dirección General de Estadísticas, Encuestas y Censos, DGEEC, del total de la Población Económicamente Activa, solamente el 10% es asalariada, y tomando ese exiguo 10% como 100, se tiene que en la actualidad apenas el 10% está sindicalizada. O sea: 1% de la Población Económicamente Activa está sindicalizada.
Esta gritante realidad aún vuelve más dramática la dispersión organizativa. De hecho, la fuerza del movimiento sindical no provino, no proviene ni provendrá exclusivamente del número de afiliados, pero se debe dejar expresa constancia de que el nivel de sindicalización es extremadamente bajo, con el agravante de que el movimiento sindical enfrenta una realidad de excesiva dispersión.
Otro elemento agravante de peso es la depresión económica que se soporta, chic hace que muchas instalaciones productivas se cierren o reduzcan sus actividades, lo cual impacta también de manera negativa sobre el nivel de organización.
2. FALTA DE CREDIBILIDAD: En un país pequeño como el Paraguay es fácil perder prestigio; a veces ni se precisa cometer grandes errores para ello, pues basta con que el nombre de una persona o institución entre en la cadena de rumores (Radio so'ó) para que ésta se encargue de convertir un hecho ligeramente negativo en un verdadero hecho monstruoso (Efecto bola de nieve).
La CUT llegó a figurar, a comienzos de los años 90, entre las instituciones de mayor credibilidad en la República, y su prestigio contribuyó de manera decisiva a otorgar por lo menos un nivel razonable de credibilidad en las demás centrales, en el período que se extendió entre 1992 y 1996, de lucha unitaria, de huelgas generales y otras medidas de presión. Otra central que por su elevado dinamismo llegó a ganar mucha credibilidad en su momento fue la CNT; ninguna de las otras experimentó proceso similar.
Pero ambas centrales, CUT-CNT, fueron salpicadas por graves denuncias de participación directa en escandalosos hechos de corrupción, sobre todo desde 1997, de donde el prestigio de ambas centrales cayó en picada, arrastrándose en la actualidad por el subsuelo de la República.
La pérdida de credibilidad no vino sola: trajo aparejada la pérdida de capacidad de movilización y de capacidad de presión. En estos casos se producen algo así como reacciones en cadena, donde lo uno, detonado, lleva necesariamente a lo otro.
Pero ganar credibilidad cuesta mucho, y la experiencia del Frente Sindical y Social, FSS, demostró sobradamente eso, pues además de coherencia, es fundamental que los referentes sean personas de inmaculada trayectoria y tengan fuerza real. En el caso del FSS confluyeron las tres exigencias básicas, lo que hizo posible que en poco tiempo ocupase un inmenso vacío dejado por las centrales, entre mediados de 1999 y mediados del 2000.
Desmontado, sin embargo, el FSS virtualmente desapareció del escenario; de hecho, quedó sin su columna vertebral, pues SITRANDE fue literalmente ocupada por personas que carecían de visión política, no se caracterizaban por su combatividad ("tibios", según ABC) y propensos a arreglar los conflictos por medio de acuerdos de cúpulas (sin fuerza real).
3. PROBLEMAS AGUDOS: La problemática del mundo del trabajo se ha complejizado y empeorado:
- DESEMPLEO: En el año 2001 se admitía ya que el desempleo por lo menos afectaba a más del 14% de la Población Económicamente Activa, con factores actuantes que agravan la situación: retracción comercial creciente, recesión industrial sin perspectivas de rápida solución y cierre de la Argentina como mercado laboral capaz de absorber parte de la mano de obra excedente en el país.
- SALARIO: La pérdida histórica es irrecuperable y si se continúan realizando cálculos sobre el mismo, en poco tiempo ascenderá al 100%. Pero lo más grave es que más del 50% de los trabajadores asalariados siguen percibiendo remuneraciones inferiores al mínimo.
- ESTABILIDAD SINDICAL: Existe en los papeles; letra muerta. Entre 1989 y 2002 por lo menos 4.000 trabajadores perdieron sus puestos de trabajo debido a su participación en actividades sindicales. Y este problema no ha sido dimensionado, pues no es que apenas no se protege el puesto de trabajo del activista sindical, pues lo que es más grave es que se pierde un activista de alta potencialidad.
- OTROS BENEFICIOS: Cuando en 1995, debido a la crisis financiera, algunas empresas no pagaron aguinaldos, se consideró el hecho grave, pero esa práctica se ha tornado pan nuestro de cada día en los últimos años, pues las que se ajustan a los beneficios otorgados a los trabajadores por ley son los menos, y los que no cumplen son los más; nada de hecho se podía haber esperado de esta legión de evasores.
- FINANCIAMIENTO: Otro elemento problemático que se enfrenta es el de aportes solidarios sobre todo internacionales para costear aunque sea parte de las actividades sindicales. Hubo una mezcla de todo: desde cese de la ayuda a la región, pues se priorizaron otras latitudes, hasta fin de ayuda a personas acusadas de corrupción. (De hecho algunos aportes solidarios fueron usados para cuestiones personales, no en los proyectos, lo que desestimuló justificadamente a varias de las organizaciones que aportaban comúnmente.)
- Negocio sindical: La lacra mayor, sin embargo, consiste en los hombres-escombros que hoy por hoy ocupan cargos relevantes en las centrales sindicales. Es y no es una incógnita cómo desprenderse de los mismos, pero mientras los que apuestan a mantener el "negocio sindical" ocupen posiciones claves, será todo un desafío pensar en la manera menos traumática pero efectiva de desprenderse de los mismos.

NO TODO ES NEGRO
Los grandes teóricos del socialismo científico sostenían que lo uno contiene a lo otro, o lo positivo a lo negativo, o a la inversa. Y Lenin acostumbraba decir que tener caracterizado el problema es tener la mitad de la solución. Subscribiendo esto como esencialmente correcto, la cuestión está en partir de la más correcta caracterización de los problemas, que siempre son concretos, de modo que de ella emanen las orientaciones más claras en dirección a las soluciones.
Sin dar muchas vueltas, hay que coincidir en que hay sectores del sindicalismo que no irán a desaparecer por la simple voluntad de algunos, por más peso que tengan éstos. Pueden permanecer, además, sin constituir molestias, pues el tema está en no caer en uno de los juegos que les da vida y presencia, cual es el de la polémica inútilmente desgastante con personajes que a nadie representan, o que son en extremo poco expresivos como para ser tomados en cuenta.
En segundo lugar, hay que coincidir también que no hay que apegarse a siglas o proyectos puntuales, sobre todo cuando han sido afectados por crisis terminales, como el caso de la CUT. De ahí, precisamente, que la CUT-A no tiene chances, pues para tenerlas tendría que remar aguas arriba en un río caudaloso que circula por canales sinuosos, con trechos traicioneros y pirañas ansiosas de alimentarse a flor de agua.
Ocurre algo similar a lo que se discutió en 1989 acerca de la CPT, oportunidad en que se tomó la sabia determinación de trabajar por algo nuevo.
Criterios similares se pueden aplicar con respecto a las otras centrales, como la CNT y la CPT, ya que la CGT prácticamente no existe sino como membrete.
En el caso de la CESITEP, éste movimiento no es un espacio de lucha necesario; hay que dejarlo cumplir con su ciclo de vida, que no puede ser prolongado; por sus características difícilmente llegue a la madurez muy tarde.
Ahora bien, la opción más aconsejable es repetir la experiencia del Frente Sindical y Social, FSS, que en un lapso corto de tiempo fue capaz de constituirse en un polo de aglutinación de fuerzas y en un referente de alta credibilidad pública.
Y hay dos posibilidades en este aspecto: se reconstituye el propio FSS o se crea algo nuevo; nuevo y separado, porque la sabiduría popular es incuestionable y una sola fruta podrida necesariamente pudre al resto. Así de simple, así de real.


TESIS SOBRE EL SINDICALISMO DESPUÉS DE STROESSNER


DEBILIDAD ESTRUCTURAL

1. La debilidad del movimiento sindical en el Paraguay es la expresión directa del escaso desarrollo industrial, lo que determina que no exista una clase obrera amplia, propiamente dicha, lo suficientemente capaz de soportar una organización de los asalariados con condiciones de volcar la balanza a favor de sus intereses.
2. A consecuencia de lo anterior, el movimiento obrero paraguayo arrastró distorsiones graves, que conspiraron contra su propia efectividad, como el hecho cierto de que durante casi 10 años, desde 1982 hasta 1992, el sector de trabajadores bancarios jugó un papel hegemónico en el sindicalismo.
3. Consecuencia de aquello, también, fue que durante la misma transición, las centrales tuvieron conductores sin bases; si no desempleados, personas que provenían de sectores laborales muy débiles. Víctor Báez y Alan Flores, presidentes de la CUT, fueron bancario y visitador-médico respectivamente; Eduardo Ojeda, de la CNT, fue gastronómico.


DEBILIDAD ORGANIZATIVA

1. El bajo nivel de sindicalización reflejaba y refleja también la predominancia en el Paraguay de empresas pequeñas y medianas como principales empleadores de la fuerza laboral. Y estuvo y está archi-demostrado que con simple voluntarismo no se consigue revertir las condicionantes derivadas de un cuadro socio-económico tan adverso.
2. Agravante de esta situación es la debilidad de las organizaciones-núcleos, los sindicatos, que sin apoyo de sectores más importantes, como las centrales mismas, tuvieron y tienen una capacidad de presión cercana a la nulidad.
3. La debilidad organizativa es agravada, también, por la debilidad organizativa de las centrales sindicales, que carecieron y carecen dramáticamente de cuadros, al punto de que en el Paraguay sobre todo el papel que desempeñan determinadas personas resultan decisivas para avanzar o retroceder (Este rasgo es propio, en realidad, de países que presentan fuertes características aldeanas como el Paraguay)


SINDICALISMO PÚBLICO

1. El derecho conquistado en 1992 para la libre organización de sindicatos en el sector público, resultó ser un elemento fuertemente contaminante del sindicalismo, pues los funcionarios públicos sumaron poca fuerza y muchos vicios.
2. Entre los trabajadores públicos, sin embargo, existen diferencias de fondo entre los empleados de las empresas públicas y los funcionarios de la administración central y los organismos descentralizados, lo que deriva del hecho de que éstos últimos nada producen y mucho consumen, pues son muchos, mientras que el aporte de los otros resulta clave en el marco de la producción nacional, de donde son poderosos pese a ser relativamente escasos numéricamente.
3. La debilidad del sector de los trabajadores públicos, desde el punto de vista estrictamente sindical es un reflejo del hecho de que el grueso de los funcionarios es del Partido Colorado, conservando fuertes vicios sobre cómo llegar, cómo mantenerse y cómo escalar.


ASCENSO RÁPIDO - CAÍDA VERTICAL

1. El movimiento sindical se estructuró originalmente sobre la base de la explosión de contradicciones que se encontraban aprisionados en una suerte de "olla de presión", por eso creció rápidamente, pese a los miles de despidos que se promovieron desde las patronales para tratar de controlar el proceso de organización gremial.
2. Después de la huelga general de 1994, quedó claro que era posible paralizar el país, instalándose oportunidades y amenazas para el sindicalismo. Las oportunidades quedaron en posibilidades y las amenazas se concretaron. Los sindicalistas se tornaron interlocutores, pero convirtieron la fuerza negociadora más para obtener beneficios personales que para otra cosa.
3. La caída resultó vertical pues la pérdida de credibilidad, cruzada con la falta de bases, resulta necesariamente en pérdida de fuerza; simple como una operación matemática elemental. De ahí que el descrédito cuando se tiene base pesa de manera diferente de que cuando no se tiene base.



SUMARIO

PRESENTACIÓN
CAPITULO I : 1958: una derrota histórica
CAPITULO II : Combate en las tinieblas
CAPITULO III : Nuevas reglas, nuevas centrales
CAPÍTULO IV : Los primeros desafíos
CAPITULO V : Ascenso de la lucha de masas
CAPITULO VI : Llenando vacíos
CAPITULO VII : Congelamiento salarial y respuesta unitaria
CAPITULO VIII : Avances en la adversidad
CAPITULO IX : La huelga general del 94
CAPITULO IX : Central de trabajadores públicos
CAPITULO X : Más conflictos y huelga general abortada
CAPITULO XI : Referéndum sobre privatizaciones
CAPITULO XII : Más huelgas generales
CAPITULO XIII : Agudización de las contradicciones
CAPITULO XIV : Año de luchas parciales
CAPITULO XV : Vaciamiento sindical en marcha
CAPITULO XVI : El Frente Sindical y Social
CAPITULO XVII : Fuego cruzado sobre SITRANDE
CAPITULO XVIII : La decadencia del sindicalismo
CAPITULO XIX : La derrota de un sueño
CAPITULO XX : Balance y perspectivas
TESIS SOBRE EL SINDICALISMO DESPUÉS DE STROESSNER

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada